Casa vieja de madera, pronto arde entera.
A quien mucho miente, le huye la gente.
Esfuerzo de vago, barriguera rota.
El hombre siempre pugna por ir arriba, y el agua, abajo.
Ningún hombre puede ser feliz si no se aprecia a sí mismo
El dar y el tener, seso ha de menester.
Si vienen los patos, viene la nieve.
El que no aprende a sus años, sufre amargos desengaños.
Algo quiere la coneja, cuando mueve las orejas.
Mujer ventana, nunca Llega a casadera.
Sobre mojado, llueve.
De la mar, el salmón; de la tierra, el jamón.
Todos los hombres son sabios; unos antes, los otros, después.
Cuando la gana de joder aprieta, ni el culo de los muertos se respeta.
Lo bailado nadie me lo quita.
Una regla tiene el juego, para siempre ganar: no jugar.
En tiempo de campaña, apaña.
Esta más caliente que pepita en comal.
Abogadito nuevo, perdido el pleito.
Si no puedes lo que quieres, quiere lo que puedes.
El que mucho fía, se queda con la bolsa vacía.
Nos avergonzamos de reconocer lo que le debemos al azar: de todos los benefactores, el azar es el que recibe más ingratitud
Agua que a algo huele o a algo sabe, otro la trague.
Jugarse hasta la camisa.
Estreno de traje fino, preciso chorreón de vino.
El hombre mal hablado, tendrá un hijo desvergonzado.
Favor ofrecido, compromiso contraído.
La mentira dura mientras la verdad no llega.
De cuarenta años para arriba, no te mojes la barriga.
De ese infierno no salen chispas.
A veces se llora de alegría.
Dijo la rana a la liebre: "Quita de ahí so valiente.".
De mala vid, mal sarmiento.
Moro viejo, mal cristiano.
Decir suele ser señal de no hacer, como ladrar lo es de no morder.
Es devoto o es loco quien habla consigo solo.
El enamorado, ve en la verruga de su novia un lunar encarnado.
El trabajo entero de un año depende de un buen comienzo en primavera.
Aguja, sastre y dedal, os darán por medio real.
Levantar la liebre para que otro la mate es disparate.
Vive la vida y no dejes que la vida te viva.
El que mata el marrano temprano, pasa buen invierno pero mal verano.
Quien se levanta tarde, estará corriendo todo el día.
A nadie le duele la cabeza cuando consuela a otro.
Una madre es para cien hijos, y cien hijos no son para una madre.
Quien más ama más gasta; quien mucho acumula mucho pierde
El más cristiano se alegra, si se le muere la suegra.
Buscar cinco pies al gato, y solo tiene cuatro.
Dinero no falte, y trampa adelante.
Ni el caballero buen consejo, ni el letrado buen encuentro.