Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
¿De que vas, Santo Tomas?
Gatos y niños siempre dicen: Mío, mío.
La arruga es viejera, la cana embustera.
Alabanza propia es vituperio.
Cuando uno esta en malas, hasta la mujer se le niega.
Sábados a llover, viejas a beber, putas a putecer.
Cuando la puta hila y el rufián devana y el escribano pregunta cuantos son del mes, mal andan los tres.
Fantasía y pobreza, todo en una pieza.
Ruin amigo no vale un higo.
Todos estamos hechos del mismo barro, pero no del mismo molde.
Ni cuatro caballos galopando pueden recuperar la palabra empeñada.
Los amigos de los buenos tiempos durante las tormentas dejan que te ahogues
Las mejores correas son las cortadas del cuero ajeno
De la naranja y la mujer, lo que ellas den.
La misa, dígala el cura.
A amor mal correspondido, ausencia y olvido.
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
Tras cada tres bocaditos, un traguito.
Pan de ayer y vino de antaño, mantienen al hombre sano.
Cuando hay frutas en la huerta, hay amigos en la puerta.
A hurón cansado, madriguera nueva.
El que es perico donde quiera es verde.
No gastes pólvora en gallinazos.
Amor hecho a la fuerza no vale nada
Abad de zarzuela, comisteis la olla, pedís la cazuela.
Cualquiera puede mirar a través de una tabla de roble si ésta tiene un agujero
Como turco en la neblina.
El andar de la madre, tiene la hija. Siempre salen los cascos a la botija.
Tres pocos valen más que muchos: poco sol, poca cena y poca pena.
Como pecas, pagas.
Frío hace, no me place; pan caliente bien me sabe y a la lumbre bien me huelgo y en la cama bien me extiendo: moza lozana, conmigo en la cama.
El venido es preferido, que el ausentado pronto es olvidado.
Como el maestro "ciruela" que no sabe leer y pone escuela.
El carcelero es un prisionero más.
El trigo en la panera, y el vino en la bodega.
La mujer es fuego; el hombre, estopa; viene el diablo y sopla.
Quien compra ha de tener cien ojos; a quien vende le basta uno solo.
A caballo regalado, no se le ve colmillo.
Las pulseras de metal suenan si son dos.
La mujer compuesta grita al marido de otra puerta.
No es la vaca que grita más fuerte la que da más leche.
Nuestros defectos nos imitan más cuando los observamos en otros.
Nadie diga mal del día hasta que sea pasado y la noche venida.
El día nunca retrocede de nuevo.
La mala palabra, más que un guijarro descalabra.
Vivir de fiado es la manera de pagar el doble.
La que está para condenarse, desde chiquita no reza.
El hijo borde y la mula cada día se mudan.
Quien da no debe acordarse; quien recibe no debe olvidar nunca