Aguardiente arrancarejas, no la bebas.
Maderos hay que han dicha, maderos hay que no; de unos hacen santos, y de otros carbón.
Con los curas y los frailes, buenos días y buenas tardes.
Da limosna, oye misa, y lo demás te lo tomas a risa.
Lengua del mal amigo más corta que cuchillo.
El nosotros anula el yo.
Sucede en un instante lo que no sucede en un año
El victorioso tiene muchos amigos; el vencido, buenos amigos.
Boca con duelo, no dice bueno.
El mandamiento del pobre, primero reventar antes que sobre.
Buscar el mediodía a las 14 horas.
Más vale una cabra que da leche que una vaca estéril.
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.
En soledad y recuerdo, consuelo es "Manuela Izquierdo".
La mala fama vuela como el ave y rueda como la moneda, y la buena, en casa se queda.
Casa donde manda la mujer, no vale un alfiler. Pero las hay por doquier.
Alábate cesto, que venderte quiero.
Quien dineros y pan tiene, consuegra con quien quiere.
Cada maestrillo, tiene su librillo.
Cuando el carro se ha roto mucho os dirán por donde se debía pasar.
Las palabras no cuestan plata.
Más trazas inventa en cinco minutos una mujer, que el Diablo en un mes.
Hay más días que longanizas.
Las palabras del anciano son muchas veces oráculo.
El perro permanece perro, aunque sea criado entre leones.
Despacio y buena letra, dice el maestro en la escuela.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
Grabemos los agravios en la arena y las gentilezas en el mármol.
Antes de hablar, un padrenuestro rezar.
Saber uno los bueyes con que ara.
Frijoles con coles, pedos a montones.
Quien mucho abarca, poco aprieta.
Planta eucaliptos para ti, pinos para tus hijos y robles para tus nietos.
Dios no cumple antojos, ni endereza jorobados.
Si quieres que el ciego cante, la limosna por delante.
De valientes y tragones, están llenos los panteones.
La pera y la doncella, la que calla es buena.
Buena fama, hurto encubre.
Años de higos, años de amigos.
Mercader y puerco, quiérolos muertos.
Cuídate si quieres que Dios te proteja
El tiempo pasa en un abrir y cerrar de ojos.
Apaga la luz, Mañosón!
El huésped y el pez, a los tres días hieden.
Se te caes siete veces, levántate ocho.
El que quiera engañar a un campesino, tendrá que llevar a otro campesino en su compañía.
En boca cerrada no entran moscas.
Don sin Din, gilipollas en latín.
Somos lo que hacemos, sobretodo lo que hacemos para cambiar lo que somos.
De donde menos se piensa, salta la liebre.