Por dinero baila el perro y por pan si se lo dan, y no por el son que toca el ciego.
Crea fama y acuéstate a dormir.
Caballo que no sale del establo, siempre relincha.
Fiambre y fiado, saben bien, pero hacen daño.
Mujeres y aves, todas poner saben: ésta poñen huevos, y aquellas poñen cuerno.
Al amor lo pintan ciego y con alas, ciego para no ver los obstáculos, con alas para salvarlos.
Si vives de fiado, vives señalado.
Pan de hoy, carne de ayer y vino de antaño y vivirás sano.
A chico santo, gran vigilia.
Nunca cages mas de lo que comes.
Tira en pleno Nilo al hombre afortunado, que volverá a salir con un pez en la boca.
Cuando el león envejece hasta las moscas le atacan.
Febrerillo loco, un día peor que otro.
Si los escritos desaparecen la nación desaparecerá, si los escritos son brillantes la nación es excelente.
Fondo salido, novio perdido ó solicito marido.
Al buen amigo, con tu pan y con tu vino; y al malo, con tu can y tu palo.
No tientes al diablo que lo veras venir.
El pobre es un extranjero en su país.
Con rastra y soltera, tenla por ramera.
Berza, ¿por qué no cociste?. Cochina, porque no me revolviste.
Juramentos de enamorado no valen un cornado.
La ruana no hace al arriero, ni el vestido al caballero.
El que a las once no ha “bebío”, viene el Diablo y le dice: “Esto es mío.”.
Madre e hija caben en una camisa; suegra y nuera, ni en una talega.
Vaca ladrona no olvida el portillo.
El dormir es el hermano menor de la muerte.
A fin de año, remienda tu paño.
Una hora duerme el gallo, dos el caballo, tres el santo, cuatro el que no es tanto, cinco el capuchino, seis el peregrino, siete el caminante, ocho el estudiante, nueve el caballero, diez el pordiosero, once el muchacho y doce el borracho.
Por muy pequeña que sea, la mujer siempre le gana al diablo en astucia.
Bailar la trabajosa.
Ojos que no ven, gallinas al saco.
Oír al gallo cantar y no saber en que muladar.
La niñez se va para lejos; si vuelve ya estamos viejos.
Lo que ocurre una sola vez, probablemente no ocurra nunca más, pero lo que ocurre dos veces, probablemente ocurra una tercera vez.
Trece morcillas tiene un cerdo, ni te las doy ni te las cuento.
Récele a la Virgen, pero siga remando.
Más vale mendrugo que tarugo.
¿Así que no te gusta la sopa?, dos platos.
Zapateros; los lunes borrachos y los demás días embusteros.
Los buenos recuerdos duran mucho tiempo; los malos, más todavía.
A espaldas vueltas, memorias muertas.
Buitres y milanos, primos hermanos.
Pan que sobre, carne que baste y vino que falte.
Buena es la vida de aldea por un rato, más no por un año.
Aprende llorando y reirás ganando.
Cuando llueve y graniza hace la vieja longaniza.
El rico es superado por quien se levanta pronto por la mañana
El enemigo es grande si se lo ve de rodillas.
Del viejo el consejo.
Vino en jarro quiero; que no me sindiquen lo que bebo.