Esto ya se está pasando de castaño a oscuro.
El infierno no sirve para quemar paja.
Nadie está contento con su suerte.
Bebe vino y come queso, y sabrás que es eso.
Eres lo que comes.
Hay que empujar, porque vienen empujando.
Es como llevar leña para el monte.
La manera de evitar grandes faltas es cuidarse de las pequeñas.
Al estudiante, el tabaco no le falte.
Humos de plata o belleza, se suben a la cabeza.
Poco se aprende con la victoria y mucho con la derrota.
Cuenta errada, sea enmendada.
Es más largo que un día sin pan.
Fray Modesto nunca fue prior.
Más dura una taza vieja que una nueva.
Cómicos y abogados, lo mismo hacen de moros que de cristianos.
Nunca mejor está el árbol que en la tierra donde se cría.
Los que miden el oro por celemines, suelen ser los más ruines.
Holgad tenazas; que muerto es el herrero.
Un canasta usada ya no es bonita.
En las cosas del espíritu el que no avanza, retrocede.
Tanto se pierde por carta de más como por carta de menos.
El tiempo y la marea, ni se paran ni esperan.
La Fortuna es de vidrio; cuando más brilla más frágil es.
A quien se casa con viuda, ya no le queda la duda.
No hace tanto daño la zorra en un año, como paga en un día.
Lo que la moral quiere no está nunca en consonancia con los instintos.
No son hombres todos los que mean en la pared.
La victoria pertenece a aquel que espera media hora más que su oponente.
Más se mira al dador que a la dádiva.
El que mucho duerme poco aprende.
La mujer siempre es más lista que el hombre que la conquista.
La ausencia causa olvido.
Con el viento fuerte se conoce la resistencia de la hierba.
Raro es el regalo tras el que no se esconde algo malo.
A osadas, que quien lo dijo no mintió.
No hay gallina gorda por poco dinero.
Juego mayor quita menor.
La muerte todo lo ataja.
Cuando el hombre se mea las botas, no es bueno para las mozas.
Siete virtudes tiene la sopa, es económica, el hambre quita, sed da poca, hace dormir, digerir, nunca enfada y pone la cara colorada.
Eres guapo, joven y con dinero, ¿qué más quieres, Baldomero?.
Cobre gana cobre, que no huesos de hombre.
No aprovecha lo comido, sino lo digerido.
Lo que no puedas ver, en tu casa lo has de tener.
Una mala dádiva dos manos ensucia.
Empréñate del aire, compañero, y parirás viento.
A donde te duele, ahí te daré.
Ni vive, ni deja vivir.
Este es carne de cañón.