Una manzana roja invita piedras.
Quien dijo miedo, detrás de un palo.
Antes de contar, escribe, y antes de firmar, recibe.
De pequeña pelea nace muy gran rencor.
Chimenea nueva blanca unos días, y al cabo negra.
Quien siempre adula se quema las mangas
El camino de la boca, nadie lo equivoca.
Los nabos en adviento, y las cerezas en habiendo.
Bien que de Dios no viene, se deshace como la nieve.
De pequeña centella se levanta el gran fuego.
Golpear la cabeza contra un muro de ladrillos
Buena es la nieve, sí en enero viene.
Una vez se engaña a un gitano, dos a ningún cristiano.
Elogia el campo maduro, no el maíz verde.
Quiéreme poco pero continúa
Avanza, avanza; que la juventud no se cansa!
Hasta que llegue Navidad, no eches manos a podar.
Muchas personas son como los relojes: indican una hora y tocan otra.
Una variante sería "Quién juega con fuego se termina quemando.
Chancho limpio nunca engorda.
El buen nabo, por Santiago tiene cabo.
Fraile franciscano, el papo abierto y el saco cerrado.
Más ordinario que yogurt de yuca.
Un pie calzado y otro descalzo
En la necesidad se conoce la amistad.
No hay asqueroso que no sea escrupuloso.
La pereza es la madre de todos los vicios.
A burro muerto, la cebada al rabo.
Lentamente, lentamente, maduran hasta las bananas
Juncos aunados, por nadie quebrados.
El tonto ni de Dios goza.
Qué te crees la última chupada del Mango!
La suerte y la muerte están siempre a la puerta
Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre.
En julio, ¿dónde anda el mozo? Pues va de la acequia al pozo.
Es mucha la totuma para tan poca agua
Por una alegría mil dolores
Al pan pan y al vino vino, y el gazpacho con pepino.
El casa del muerto cada uno llora su duelo.
Una buena reputación es como un ciprés, que, una vez cortado, jamás da ya ramas.
Dar a la tierra el grano, para que retorne la mazorca.
Vino añejo, pimienta y ajos, te llevan directo a los refajos.
Usted lea en su libro, que yo leo en el mío.
Todos los blancos tienen un reloj, pero jamás tienen tiempo.
Detrás de la mala suerte viene la buena.
Los yerros del médico encubre la tierra; los del rico la hacienda.
De suegras y de cuñadas va un carro lleno, mira que linda carga va para el infierno.
Amigo y vino deben de ser añejos.
Tras de maluca tuerta, más le valiera estar muerta.
Quien tenga tiempo que no espere