Mal de rico, poco mal y mucho trapico.
Santa tú y santo yo, el diablo nos juntó.
El caldo, en caliente; la injuria, en frío.
El que a reglas de educación no se sujeta, en cualquier parte de su culo hace trompeta.
Solo hay tres cosas que conviene hacer aprisa; huir de la peste, alejarse de las querellas y cazar pulgas.
Quien más tiene, menos suelta.
El no hacer falta y el estorbar, juntos suelen andar.
El sabio puede sentarse en un hormiguero, pero solo el necio se queda sentado en él.
A cántaro roto, otro al puesto.
Amante atrevido, de la amada más querido.
Para hacer buen apetito, hay que aguantar un poquito.
Las tres cabezas más duras: la mujer, la cabra y la burra.
Otros vendrán, que bueno me harán.
Reniego de plática que acaban en daca.
Un cuerdo entre locos, ellos se tienen por cuerdos y a él le tienen por loco.
Pasar de largo te conviene en lo que ni te va ni te viene.
El viejo pone la viña y el mozo la vendimia.
Berza, ¿por qué no cociste?. Cochina, porque no me revolviste.
De copiosas cenas están muchas sepulturas llenas; pero de no cenar, muchas más.
A clérigo hecho fraile, no le fíes tu comadre.
Con dinero, aunque borrico, ¡qué buena persona el chico!.
La verdad adorna la boca de quien la dice.
La gota de sangre mala, dura hasta la séptima generación
Aprende a escuchar y sonríe al hablar si quieres agradar.
Vive y deja vivir.
Cercón lleva la luna, mi amor se moja.
Es mejor sudar que temblar
Amor atrevido, siempre bien ha parecido.
Quien hace un cesto hace cien.
Zapateros; los lunes borrachos y los demás días embusteros.
Si no canta el gallo, cantará la gallina.
Sufriré hija golosa y albendera, más no ventanera.
Viva la gallina, y viva con su pepita.
A galgo viejo, dadle liebre, no conejo.
Después de haber recorrido el mundo entero en busca de la felicidad, te das cuenta de que estaba en la puerta de tu casa.
Zaragoza la harta, Valencia la bella, Barcelona la rica, Huesca la amena.
Zorra dormilona, su cara lo pregona.
Cuando hay un sitio en el corazón, lo hay en la casa.
Gran riqueza cien quebraderos de cabeza.
Haz lo que diga el fraile y no lo que hace.
Más quiero viejo que me ruegue que galán que me abofetee.
¡Chínchate un ojo!
No digas cuatro hasta que no lo tengas en el saco
Hay que leerle la cartilla.
Ir a amarrar el zorro.
El terco que se empecina, al fin descubre la mina.
Da asistencia y cariño donde se necesite.
Nadie debe avergonzarse de preguntar lo que no sabe.
Quien escurre el bulto, se evita el insulto.
Estar en ayunas no mata, pero la glotonería sí.