A bicho que no conozcas, no le pises la cola.
A la hija traviesa, con azotes se endereza.
Un real de deuda, otro acarrea.
Rucio rodado, antes muerto que cansado.
Todos los blancos tienen un reloj, pero jamás tienen tiempo.
Mal me quieren las comadres, porque les digo verdades; mal me quieren las vecinas, porque les digo mentiras.
Olvidar una deuda no la paga.
Cada cual decía del amor que tenía.
En paellas y en culos, cada uno tenemos uno.
Buena muerte es buena suerte.
Si tu beso tiene el ardor del sol, la rosa te dará todo su perfume
No por ponerse a rezar, deja el cielo de tronar.
De casas y de potros que lo hagan otros.
El que no ha visto que vea y el que ya vio que compare.
Ni te compres limas, ni te compres peras, ni te comprometas en donde no puedas.
Nadie es tan viejo que no piense vivir otro año.
Quien hiera la campana se expone a oír el sonido.
A la tercera va la vencida y a la cuarta la jodida.
En la felicidad, el corazón se funde como la nieve en primavera
La mujer y la gallina, por la pluma se adivina.
Cuando veas las barbas de tu vecino arder... mete la tuya en remojo
La trasquilá, buena o mala, a los cuatro días iguala.
Hay desgracias con suerte.
Cuídate si quieres que Dios te proteja
Dichas y quebrantos nos vienen de lo alto.
Llevando y trayendo se pasa el tiempo.
Vivir de fiado es la manera de pagar el doble.
A la sombra del gitano, medra el villano.
La muerte tiene las piernas frías.
A las andadas volví, pronto me arrepentí.
Ama a quien no te ama, responde a quien no te llama, andarás carrera vana.
El papel que se rompa él.
Cuando se pelean las comadres, salen a relucir las verdades.
Idos y muertos es lo mesmo.
Si hay miseria, que no se note
La humanidad se divide en tres clases: los inamovibles, los móviles y los que se mueven.
El ídolo adulado pronto ennegrece
De Navidad a San Juan, año cabal.
El dolor embellece al cangrejo.
Burlas pesadas, ni para viejas ni para casadas.
Colgar los guayos.
Hay que dejar ir al mundo como va
La de los huevos soy yo, dijo la gallina.
Mire usted qué dicha, perder el asno y hallar la cincha.
Tiempo de grajos, pueden ser más los de arriba que los de abajo.
Detrás de la mala suerte viene la buena.
Ni con toda hambre al arca, ni con toda sed al cántaro.
¡Qué sabrá un gorrino cuando es fiesta!.
Cuando el tonto va, ya de vuelta el listo está.
Ni aunque estudie en Salamanca, se hace la prieta blanca.