Buena fama, hurto encubre.
Ten rebaño de cabras, si hay muchos hijos para guardarlas.
Como las monjas de mi lugar: ni papel romper ni cuerda tirar.
Una palabra bondadosa puede calentar tres meses de invierno.
El mosquito de uno es el camello de otro.
El amor es como el agua que no se seca.
Si pones vides junto a caminos, perderás muchos racimos.
El que esta abajo no tiene miedo de caer.
Donde lloran esta el muerto.
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
El aburrimiento es una desgracia
A jugar y perder, pagar y callar.
Corrido va el abad por el cañaveral.
¡Largue el gallo que es de las ánimas!.
Hazte ropa una vez al año, pero de buen paño.
A cada ermita le llega su fiestecita.
Dos es compañía, tres multitud.
Fraile franciscano, el papo abierto y el saco cerrado.
Dios le da legañas al que no tiene pestañas.
Maestro, El se puede comer la regla.
Con rabia el perro, muerde a su dueño.
El tiempo es oro, la salud tesoro.
No estará muy triste, quien de rojo viste.
De pies a cabeza.
Mientras comemos, ¡qué buenos semos!; cuando ayunamos, ¡qué mal andamos!.
¿Qué sabe el chancho de estrellas si nunca mira p'al cielo?.
Madrid en verano, sin familia y con dinero, Baden-Baden.
Pan y vino y carne, a secas.
Bien a bien o mal a mal, llena tu costal.
No hay que pensar que porque los sapos brincan son de hule.
Una taza de café trae cuarenta años de amistad.
Cásate por la dote, y de tu mujer serás un monigote.
De jugador a cornudo, el canto de un duro.
Borrachez de agua, nunca se acaba.
Dinero que prestaste, enemigo que te echaste.
Fea y con dote, trae a muchos en el bote.
Ni casa junto a río, ni viña junto a camino.
Copiando a todos los demás todo el tiempo, el mono un día se cortó su propia garganta.
Paso a paso, se va lejos.
A quien dios no le dio hijos el diablo le dio sobrinos
Sobre mojado, llueve.
Las tareas de un elefante nunca son demasiado pesadas para él.
Entre el silencio del velorio mudo, se le zafa a cualquiera un estornudo.
No somos ríos, para no volver atrás.
La justicia de Enero es rigurosa, más llegando Febrero, ya es otra cosa.
Ansias de grandeza y amistad no están nunca en sociedad
Más obrar que hablar.
Con los curas y los frailes, buenos días y buenas tardes.
De dos que pleitan, otros se aprovechan.
De los amigos me guarde Dios, que de los enemigos me guardo yo.