Más ordinario que una monja en guayos.
¿Usted qué come que adivina?
Son como uña y mugre.
¡Se nos creció el enano!
Hablar hasta por los codos.
Duerme más que un gato con anemia.
Es más feo que carro visto por debajo.
Durmió conmigo anoche o qué, que ya no saluda.
No me abra los ojos que no le voy a echar gotas.
Tengo un filo, que si me agacho me corto.
Colgar una cabeza de cordero y vender carne de perro.
A lisonjeros dichos no le prestes oídos.