Cada uno canta como le pagan.
La cola de la vaca mira a derecha e izquierda.
El buey busca la sombra; porque la sombra no lo busca a él.
Más obrar que hablar.
Vida sin amigo, muerte sin testigo.
No hay nada nuevo bajo la capa del cielo.
De todo hay en la viña del Señor [uvas, pámpanos y agraz].
Más fea que ver a la madre ahogarse atarugada de sebo.
Alma sin amor, flor sin olor.
Sementera temprana, de cien una vana.
Tras buen soplo, buen sorbo.
Siempre la cuba huele a la uva.
Hay que desconfiar siete veces del cálculo y setenta veces del calculador.
Los necios y los salmones siempre nadan contra la corriente.
En tiempos de lluvia se requiere algo más que un gabán.
Todos estamos de visita en este lugar. Solo estamos de paso. Hemos venido a observar, aprender, crecer, amar, y volver a casa.
Padre no tuviste, madre no temiste; hijo, diablo te hiciste.
Cabra que cojea, o mal come, o mal sestea.
El tiempo todo lo amansa.
Con regla y compás, en tu casa vivirás; sin compás y sin regla, ni en tu casa ni fuera de ella.
Todos: mozos, viejos, reyes y pastores estamos sujetos a sentir amores.
A la miel, golosas, y al aceite, hermosas.
De casta le viene al galgo.
No le llames trigo hasta que esté en el silo.
Bien viene el don con la veinticuatría, y mal con la sastrería.
Rey sin consejo, pierde lo suyo y no gana lo ajeno.
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.
El tiempo que pasa uno riendo es tiempo que pasa con los dioses.
Viudas, casadas y doncellas, buenas son todas ellas.
No fíes ni porfíes, ni prometas lo incierto por lo cierto.
El que no cojea, renquea.
Miren quién habló, que la casa honró.
Llueve sobre mojado.
Al ausente y el muerto, ni injuria ni tormento.
Barco sin cubierta, sepultura abierta.
Entre bodas, fiestas y meriendas, ¿quién cuidará tu hacienda?.
Abad de Somosierra, hartos de nabos y berzas.
Saber mucho y decir tonterías, lo vemos todos los días.
Mal largo, muerte al cabo.
A bicho que no conozcas, no le pises la cola.
Necio que calla por sabio que pasa.
No hay feria mala, lo que uno pierde otro lo gana.
Recordar es desandar, y lo que antes se vivió, volverlo a contemplar.
Olvidar una deuda no la paga.
Siempre que ha de hablar un lisiado, en la puerta un jorobado.
Se empieza por avergonzarse de un vicio y se acaba alardeando de él
De baños y de cenas están las sepulturas llenas.
La taleguilla de la sal, mala de sustentar.
Rucio rodado, antes muerto que cansado.
Todos los blancos tienen un reloj, pero jamás tienen tiempo.