El río se llena con arroyos pequeños.
Burgáles, mala res.
Tienes en casa al muerto y vas a llorar el ajeno.
El joven busca la felicidad en lo imprevisto, el viejo en la costumbre
Habrá quien te dé, pero no quien te ruegue.
El que a todos saluda, pronto rompe su cabeza.
Acelgas benditas, de día tronchos y a la noche hojitas.
Reniego de la tierra donde el ladrón lleva al juez a la cadena.
A cada parte hay tres leguas de mal camino.
Bolsillo vacío, trapo le digo.
El hombre en la plaza, la mujer en la casa.
La mujer en casa y con la pata quebrada.
El tiempo es oro y el que lo pierde tonto.
La marcha instruye al asno.
Amigo que quiere mi capa es ladrón de solapa.
Que mis enemigos sean fuertes y bravos, para que yo no sienta remordimiento al derrotarlos.
Se coge al toro por los cuernos, al hombre por la palabra y a la mujer por el elogio.
Mal huye quien a casa torna.
Hacer una tempestad en un vaso de agua.
Zamarra vieja, más calienta que una nueva.
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
No se cazan dos pájaros al mismo tiempo.
Mi cerebro es tan grande que a veces se me escurre por la nariz.
Esto es pan para tu matate.
El que se emperra se emperra, el que se enchila se enchila, y el que se encula se chinga.
El día que arda la enramada, se verá la llamarada.
Paga en tres veces, tarde, mal y nunca.
No tientes al diablo que lo veras venir.
Si no puedes ganar dinero en la bolsa, ten miel en la boca.
El hombre que hace su fortuna en un año debería ser ahorcado doce meses antes.
El que muda de amo, muda de hado.
Agua, Dios, el vino en bota y las mujeres en pelota.
El frío conoce al encuero.
La mula reparando y le avientas el sombrero.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
Más aburrido que mico recién cogido.
A la moza y a la parra, álzala la falda.
El maíz tendrás colgado, de las vigas del sobrado.
La viuda con otro amor, muy pronto se consuela.
Pájaro triguero, no entra en mi granero.
Sábele bien y hácele mal a mi borriquito hoja de nogal.
Madre, ¿para quién son esas sopirritillas?. "Para tu padre". ¿Para mi padre son esos sopirritones?.
Más vale pájaro en mano que ciento volando.
A más años, más desengaños.
Paga lo que debes; que lo que yo te debo, cuenta es que tenemos.
Caballo que vuela, no necesita espuela.
Más quiero ser de moza desdeñada, que de vieja rogada.
Una palabra bondadosa puede calentar tres meses de invierno.
Por San Pedro, cada pastor con su rebañuelo.
Buena fama, hurto encubre.