Lo que en la mocedad no se aprende, en la vejez mal se entiende.
los hombres son de oro y las mujeres de tela.
Más vale una cabra que da leche que una vaca estéril.
Agua de por San Juan, quita vino y no da pan.
Venga la alabanza que recibes de otra boca y nunca de la tuya
Hijo ajeno, mételo por la manga; salirse ha por el seno.
Cada día sale el sol, se vea o no.
Del mal que uno huye, de ese muere.
Cada gorrión tiene su corazón.
No muestres, ni al más amigo, los lunares de tu ombligo.
Abundancia y soberbia andan en pareja.
La obra alaba el maestro.
Tú no llevas vela en este entierro.
No todo lo que pendula cae
A nadie has de decir cuánto tienes, dónde lo tienes, ni adónde piensas ir.
Quien no arrisca, no aprisca.
Cuando el viejo no bebe, cerca está de la muerte.
Barba a barba, vergüenza se cata.
Bien está cada piedra en su agujero.
Casa con una sola puerta, el amo alerta.
En boca con mella, si entra una mosca, allá ella.
El cebo es el que engaña, que no el pescador ni la caña.
El buscador es descubridor.
A veces perdiendo se gana.
Cuídate del amigo al que has ofendido
Al que da y quita le sale una jorobita.
Jugar la última carta.
Mujeres y aves, todas poner saben: ésta poñen huevos, y aquellas poñen cuerno.
El ayer es dinero gastado. Mañana es dinero por venir. Usa pues el día de hoy que es dinero en efectivo.
¿De dónde eres, hombre?. De la aldea de mi mujer.
La sed del corazón no se apaga con una gota de agua
Piensa con menos emociones y vivirás largos días.
A perro macho lo capan una sola vez
Bodas buenas y magistrado, del cielo es dado.
Si volaran los necios, no veríamos el cielo.
Variante: A Dios se dejan las cosas, cuando remedio no tienen.
Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
Como se va lo bueno, se va lo malo.
Los ojos se han hecho para ver, las manos para tocar.
Sin violencia permanece y prospera en medio de sus libros y pinturas, existe la ciudad de Tenochtitlan.
Más vale agua del cielo que todo el riego.
Cerca le anda, el humo tras la llama.
Deja a la gente que está muriendo y acude a la que está pariendo.
La vida es una barca, dijo Calderón de la Mierda.
Hay mujeres que tienden a subir, y hay otras que suben a tender.
Hambre matada, comida acabada.
El temor modifica tu conducta.
Los besos son como las cerezas: uno lleva a otro
Francés sin jamón ni vino, no vale un comino.
Más peligroso que chocolate crudo.