El vino y la mujer se burlan del saber.
Ni sobra el que viene, ni falta el que se va.
El que anda con un cojo, si al año no cojea, renquea.
El que a mi casa no viene, de la suya me despide.
Canario triste, no come alpiste.
¿Qué echa al hombre de casa? Humo y mujer brava.
Hormigas en ringlera, o temporal o sequera.
Cuando el tabernero vende la bota, o sabe a la pez o esta rota.
Dar de comer al diablo.
Volverse la albarda a la barriga.
La hacienda, el dueño la atienda.
Cada hijo de vecino tiene sus hechos por padrino.
Paga el puerco lo que hizo el perro.
Trata con escama y tino a los que no beben vino.
La tierra será como sean los hombres.
Salud y pesetas y lo demás son puñetas.
No digas que eres feliz hasta que tu enemigo se haya ido
El mismo martillo que rompe el cristal forja el acero.
En lugar ventoso, tiempo sin reposo.
A dos puyas no hay toro bravo.
Gitano no saca la suerte a gitano.
El borriquito delante, para que no se espante.
El hombre tiene un origen y un destino... A menos que lo recuerde, perderá ambos.
Poca hiel corrompe mucha miel.
Si los escritos desaparecen la nación desaparecerá, si los escritos son brillantes la nación es excelente.
Grano a grano, se llena el granero.
A barbas honradas, honras colmadas.
Dale limosna mujer, que no hay en la vida cosa más mala, que la pena de ser ciego en Granada.
Quien no sabe bailar dice que los tambores no valen para nada.
A gran prisa, gran vagar.
El que come y canta algún sentido le falta.
El hijo prodigo, siempre vuelve a casa.
Tres fanegas bien labradas dan más que siete arañadas.
Cuando el sauce se muere la primavera está a punto de llegar
Los amigos van y vienen, los enemigos se acumulan.
Quien mucho vino cena, poco pan almuerza.
A todo porco lle chega o seu san martiño.
Ni cuatro caballos galopando pueden recuperar la palabra empeñada.
Madruga y verás; busca y hallarás.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
De los sufridos se hacen los atrevidos.
El que mata por los Santos, en el verano come cantos.
Con leña prometida no se calienta la casa.
Estar como un gallo en paté.
Poco y entre zarzas.
El día que hayais envenenado el último río, abatido el último árbol, y asesinado el último animal, os dareis cuenta que el dinero no se puede comer.
Pariente que no me luzca, un rayo que lo desmenuzca.
El ruin buey, holgando se descuerna.
El que a los veinte no es valiente, a los treinta no es casado, y a los cuarenta no es rico, es gallo que clavó el pico.
No es posible defenderse del aburrimiento