Riñen los amantes y quiérense más que antes.
La que pone y es cretona, ya dejó de ser pollona.
Un amigo es como una letra de la que no recordamos el importe y no conocemos la caducidad
Maderos hay que han dicha, maderos hay que no; de unos hacen santos, y de otros carbón.
Guay del malo y de su día malo.
De la abeja y de la vaca, en Abril muere la flaca.
De amigo reconciliado y de fraile colorado, guárdate con cuidado.
Casa de muchos, casa de sucios.
No hay alegría sin aburrimiento
Tres ces matan a los viejos: caída, cámaras y casamiento.
Agua y luna, tiempo de aceituna.
Si un desgraciado sube a una montaña, las piedras le caen encima, incluso de abajo hacia arriba
La más ruin cabra, revuelve la manada.
Un abismo llama a otro y un pecado a otro pecado.
Demasiada amistad genera enfados
De tal colmena tal enjambre.
El hambre y la suerte esquiva, son fuentes de la inventiva.
Ni caballo patiblanco, ni tierra falduda.
Más vale aliento de madre que leche de ama.
La crianza es buena los trece meses del año
Alforjas llenas quitan las penas.
Las únicas cuerdas que producen libertad son aquellas de las que surge música.
Amistad que dice no, amistad que se perdió.
En bote pequeño la buena mermelada.
Manos duchas comen truchas.
Quien corteja a una casada, la vida lleva prestada.
Dios da las nueces, pero no las parte.
Las palabras del anciano son muchas veces oráculo.
La amistad termina donde la desconfianza empieza.
La que no tiene suegra ni cuñada, esa es bien casada.
A mal viento va esta parva.
Atrás viene quien las endereza.
La cana engaña, el diente miente pero arrastrar los pies eso si que es vejez.
A cada pez le llega su vez.
Abril siempre vil; al principio, al medio y al fin.
Madrastra, ni de cera ni de pasta.
Borrachez, de agua; que la de vino es cara y sale a la cara.
Si el bueno sufre y el malo prospera, se siente el deseo de hacer mal las cosas.
A feria vayas que más valgas.
La cara del santo hace el milagro.
No expongas a tu amigo a las iras de tu enemigo
Berzas y tocino, manjar de vizcaíno.
Cuando el grillo canta, no hace falta la manta.
Donde manda el amo se ata la burra.
Cuando no hay pan ni harina, todo ase vuelven mojinas.
La primera vez es una gracia, la segunda vez es una regla.
Para morir siempre es muy pronto, para amar nunca es tarde.
La boca rige la tierra, pero el mar lo rige la mano.
El espantajo solo dos días engaña a los pájaros; a los tres, se cagan en él.
De puta vieja y de tabernero nuevo, guárdenos Dios.