Un grito a tiempo vale más que cien indios a caballo.
Obra de chapucero cuesta poco, pero vale menos.
Todo amor tiene su gasto
Gorgojo, más chico que un piojo; así de chiquito produce enojo
Una esquela de defunción es de mentiras un montón.
Y el que es panzón ni aunque lo fajen.
El que ríe el último, ríe dos veces.
A cada renacuajo dio Dios su cuajo.
De lo bonito a lo bueno, hay trecho.
Por San Andrés, el mosto, vino es.
Salud y alegría belleza cría, atavío y afeite cuesta dinero y miente.
Cercón lleva la luna, mi amor se moja.
El hombre recurre a la verdad solo cuando anda corto de mentiras
Zumo de parras, la alegría de la casa.
Un hombre debería hacernos la vida y la naturaleza más agradables; si no no hacía falta que naciese
Los pájaros más bellos están enjaulados
Fuerte desdicha es, no aprovecharse de la dicha.
Írsele a uno el santo al cielo.
Una palabra al oído se oye de lejos.
Escoba que no se gasta, casa que no se limpia.
La pereza y el fracaso, andan cogido del brazo.
El andar de la madre, tiene la hija. Siempre salen los cascos a la botija.
Más vale un "ya" que cien "después se hará".
El matrimonio es como el framboyán, primero vienen las flores y después vienen las vainas.
La casa esta donde el corazón.
Robles y pinos, todos son primos.
La que está para condenarse, desde chiquita no reza.
En casa donde hay suegra, no hay hora buena.
Gallina que canta, de poner viene.
Por San Andrés, toma el puerco por los pies.
De la casada y la separada, dos cucharadas.
Gran tormenta, a los débiles amedranta.
Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.
Quien aprisa sube, aprisa se hunde.
Miguel, Miguel, no tienes colmenas y vendes miel.
Dar a manos llenas significa repartir en pequeñas partes lo que fue robado a lo grande
En el bosque no hay pájaros gordos.
Cuando llueve en Agosto, llueve miel y llueve mosto.
Una alegría esparce cien pesares.
Amigo insincero, hago cuenta que perdí, de mi mula el sudadero.
Le brindó el borracho fino; pero la muerte no bebe vino; el avaro con su tesoro, pero la muerte no quiere oro; el borracho y el avariento fenecieron en un momento.
Alma sin amor, flor sin olor.
Las obras, con las sobras.
Burro empinado, por hombres es contado.
Todo el mundo quiere llegar a la vejez, pero a nadie le gusta que le llamen viejo.
Lo que se otorga a la amistad vuelve multiplicado
No se puede tapar el sol con un colador de cocina.
A cabellos enredados, piojos por descontado.
Ojos que no ven, gallinas al saco.
La mujer y la vaca, con día para casa.