Zanahorias pequeñas trae la huerta ahora que el hortelano esperaba de arroba.
Atún de ijada y salmón, muchas cosas son.
Hacer las cuentas del Gran Capitán.
Por Santa Marina ve a ver tu viña, cual la hallares, tal la vendimia.
Cosa mal guardada, de ladrones bien robada.
Desgraciado se vea quien a los suyos desprecia.
Más de un hombre amanece con el día que no verá morir.
La tierra no es una herencia de nuestros padres sino un préstamo de nuestros hijos.
O jugamos todos, o se rompe la baraja.
La cultura es como el azúcar; aunque haya poca da dulzor.
El dinero tiene la cola corta. Por eso cuesta tanto agarrarlo.
A comida de olido, pago de sonido.
Mal haya el amigo que lo fue del padre y no lo es del hijo.
Helada de enero, nieve de Febrero, aires de Marzo y lluvia de Mayo dan hermoso año.
Lo que por agua viene por agua se va.
Señorito de pueblo y caballo criado a hierba, puta mierda.
Fraile junto a doncella, ojo con él y ojos con ella.
Zancas largas, para recados; zancas cortas, para sentado.
A las flores les pedimos que tengan perfume. A los hombres, educación.
Donde hay patrón no manda criado.
Gracias pierde quien promete y se detiene.
El que quiera comer huevos tendrá que soportar los cacareos de las gallinas.
Yo me atraco de jamón, y el envidioso sufre la indigestión.
El que se enoja pierde.
En un recinto sagrado, ora; en una pista de baile, baila.
Fruta desabrida, no es apetecida.
El caballo viejo conoce bien el camino.
Cuando la fiebre declina, tiempo propicio de dar quina.
Quien sus bienes da en vida, merece que le den con una porra en la barriga.
No da, ni dice donde hay.
La viuda con otro amor, muy pronto se consuela.
Los infiernos están llenos, de votos y deseos buenos.
El que tarde trilla, la lluvia le pilla.
Después del arroz, pescado y tocino, se bebe buen vino.
Donde no hay viejo, no hay buen consejo.
Al tomar mujer un viejo, o tocan a muerto o a cuerno.
Amigos y mulas fallecen en las duras.
El que bien vive, harto letrado es.
A quien tiene abejas, nunca le falta un buen postre en la mesa.
Nunca se olvidan las lecciones aprendidas en el dolor.
Mejor ser un rico pobre, que un pobre rico.
Mujer precavida vale por dos.
Abad avariento, por un bodigo pierde ciento.
El agua cuesta arriba dura poco, y menos el amor de niño y loco.
El que sabe sabe y el que no lo inventa.
Hay una puerta por la que pueden entrar la buena o la mala fortuna, pero tú tienes la llave.
La flor del romero, de la abeja es curandero.
Lo que del corazón rebosa, sálese por la boca.
Por pedir, nada se pierde.
Inútil es reprender a quien caso de no ha de hacer.