Dificulto que el chancho chifle.
Quien tiene miedo tiene desgracia.
Más que mil palabras inútiles, vale una sola que otorgue paz.
A gato viejo, rata tierna.
Indio, mula y mujer si no te la han hecho, te la van a hacer.
Tal hora el corazón brama, aunque la lengua calla.
El que más bosques busca, más lobos encuentra.
Tal vendrá que tal te quiera.
A buey viejo, no le cates abrigo.
Aún queda el rabo por desollar.
Ir a cazar con hurón muerto es desconcierto.
Por mucho que sople el viento, una montaña no se inclina ante él.
Ovejas bobas, donde va una, van todas.
En la casa del cura siempre hay hartura.
No hay mejor palabra que la que está por decir.
Rama larga, pronto se troncha.
Lo prestado, ni agradecido ni pagado.
Entre marido y mujer, solo paz hay que poner.
Perro que ladra no muerde.
Entre camellos nadie se burla de las jorobas.
En tu casa, hasta el culo descansa.
Casa vieja de madera, pronto arde entera.
La venganza es un plato para tomar frío.
Desde San Antón, una hora más de sol.
No hay amor mi Linda Inés, sin su tasa de interés.
Comida, cama y capote, que sustente y abrigue al niño y no le sobre comido.
Amor de putas y fuego de virutas, luce mucho y poco dura.
Gran mal padece quien amores atiende.
Buena cara dice buen alma.
Dar en el clavo.
No tuve ningún lugar donde esconderme del trueno, así que ya no le temo
El nuevo paga novicial.
El que cuida la higuera, comerá de su fruto.
Llama el dinero al dinero, y el holgar al caballero.
Si no canta el gallo, cantará la gallina.
Predicar en desierto, sermón perdido.
Hombre narigudo, ingenio agudo.
Pan y navaja poco alimento es para el que trabaja.
Cada uno dice quién es.
El sabio habla de las ideas, el inteligente de los hechos, el vulgar de lo que come.
La mejor fraternidad es la desgracia.
Guárdate del agua mansa; que de la recia, ella misma te aparta.
La prosperidad es víspera de la adversidad.
Ijurra, ¡no hay que apurar la burra!.
No le pidas trigo a la tierra que no riegues a diario.
Ya no hay fiadores: matáronlos los malos pagadores.
Cree lo que vieres y no lo que oyeres.
Almorzar, pan y cebolla; al comer, cebolla y pan, y a la noche, si no hay olla, más vale pan con cebolla.
Éramos pocos y parió la abuela.
Muchas hormigas matan un camello.