Al fraile y al puerco, mostradle una vez la casa que el se vendrá luego.
Si quieres ver a tu marido morir, dale berros en abril.
¿Tienes té y vino? Tus amigos serán numerosos
Buen tiempo en Junio, verano seguro.
De señora a señora, empanadas y no ollas.
Agrandado como alpargata de pichi.
Piden de comer, piden de beber, afilan el diente, enjugan el vientre y ponen las mejillas coloradas: éstas son las cinco virtudes de las tostadas.
Bien sabe el asno en que casa rebuzna.
Con tontos, ni a coger hongos.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
Una a una, pronto se le acaban al racimo las uvas.
La ventura de la barca, la mocedad trabajada y a la vejez quemada.
Reniego de grillos, aunque sean de oro fino.
Santa tú y santo yo, el diablo nos juntó.
Regostóse el asno a las berzas, no dejó verdes ni secas.
Unas veces riendo y otras llorando, vamos pasando.
Nunca falta un borracho en una vela.
De familia y trastos viejos, pocos y lejos.
Aceitunas: una oro, dos plata, la tercera mata.
Del sabio, poeta y loco, todos tenemos un poco.
El miedo a los pequeños defectos hace crecer los grandes
Buen vino y sopas hervidas, le alargan al viejo la vida.
Los sueños del gato están poblados de sonrisas.
Albaricoques de Churriana, unos caen hoy y otros mañana.
La moza buena, en casa está y afuera suena.
Tronar como un arpa vieja.
El año de la sierra, no lo traiga Dios a la tierra.
Lo raro es caro.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
Camina como viejo y llegarás como joven.
La buena cena, temprano suena.
Dar a la tierra el grano, para que retorne la mazorca.
Donde no hay escritura, no hay obligación. Porque las palabras se las lleva el viento.
La rana en el fondo del charco no sabe nada del gran Océano.
Donde una cabeza grana, otra es vana.
Hay señor mándame todo percance, mándame males añejos; pero lidiar con pendejos, no me lo mandes señor.
¿De qué se ríe un tonto?. De ver reír a otro tonto.
El perro, mi amigo; la mujer mi enemigo; el hijo, mi señor.
El buen nabo, por Santiago tiene cabo.
A las cosas ciertas encomendaos y de vanas esperanzas dejaos.
Padre no tuviste, madre no temiste; hijo, diablo te hiciste.
De tal colmena tal enjambre.
¡Cómo sufre mi pecho que late!
Todos somos hermanos bajo el ardiente sol.
El amor y el vino sacan al hombre de tino.
La felicidad y el arco iris nunca se ven en la propia casa, solo en casa de los demás
A los desgraciados les salen gusanos en la sal
Cuando dos corazones están de acuerdo incluso un pajar es un lecho de alegrías
Huerto sin agua, casa sin tejado, mujer sin amor y marido descuidado.
Para roer, la cabra, y para el colchón, la lana.