Incluso el perro con mover la cola se gana el alimento
A la bestia cargada el sobornal la mata.
Buena memoria es la escritura, pues para siempre dura.
No hay más sordo que el que no quiere oír.
El que se casa con una mujer guapa, hasta los cuarenta años el miedo no se le escapa.
A la ballena todo le cabe y nada la llena.
Zarajo y ajo arriero, en Cuenca lo primero.
Guárdate de hombre que no habla, y de perro que no ladra.
Madre hay una sola.
Este afán renovador, cambia malo por peor.
Hay que poner las cartas sobre la mesa.
Flor de almendro, hermosa y sin provecho.
Para el postrero no hay cuchara.
Cada panadero blasona de sus panes.
Pan de ayer, vino de antaño y carne manida dan al hombre la vida.
Obra acabada venta aguarda.
Dar y quitar, derechito al infierno sin descansar.
Aceituna cordobí para boca toledana no vale un maravedí.
El que tonto nace, tonto muere.
Palos con gusto no duelen.
La verdad adorna la boca de quien la dice.
Antes de que acabes, no te alabes.
Entran como arrimaos y quieren salir como dueños.
Quien por todo se apura, su muerte apresura.
Las penas no matan de un hachazo, sino poco a poco van matando.
Callaos todos, y cogeremos la madre y los pollos.
Burgáles, mala res.
Es mejor el amo temido que el despreciado.
Prefiere la deshonra de la caída, a la deshonra de las muletas.
El plumaje del pavo es precioso, mas sus alas son débiles.
El solo olor de un buen frito, no nos sacia el apetito.
El burro de San Vicente carga la carga y no la siente.
Chofer que mucho acelera, se rompe la calavera.
Gran rico hacen los dineros, y gran señor su desprecio.
El sabio convive con la gente sin criticar, el necio critica sin convivir.
Lleva la burra la carga, más no la sobrecarga.
Tres ges tiene el buen queso. grande, graso y grueso.
Quien la verdad dice: ni peca, ni miente.
Echar por el atajo no siempre ahorra trabajo.
A ése le gustaría volar, pero le faltan las plumas.
En cuestión de gustos, no hay nada escrito.
Hacer mangas y capirotes.
Pronto y bien, rara vez juntos se ven.
Dando al diablo el hato y el garabato.
Hay más santos que nichos.
Todos los hombres son sabios; unos antes, los otros, después.
Cada cosa tiene su precio.
Sobre advertencia no hay engaño.
Pídele al viejo el consejo, te irá bien con él y llegarás a viejo.
Tres sacos son necesarios para tratar con un abogado: un saco de papeles, un saco de paciencia y un saco de dinero.