Hay más días que sandías.
Hombre refranero, maricón o pilonero.
Los infiernos están llenos, de votos y deseos buenos.
Pisar mierda trae buena suerte
De noche madrugan los arrieros.
Olla con gallina, la mejor medicina.
Las palabras se las lleva el viento, hasta que te las recuerdan por cientos.
Palabras melosas, siempre engañosas.
Que bien va la Virgen y los cucuruchos bien clavados.
Da una sola campanada, pero que sea sonada.
Si el mozo supiera y el viejo pudiera, ¿qué se les resistiera?
La limosna y el rezar, debajo del delantal.
La niñez se va para lejos; si vuelve ya estamos viejos.
Si quieres hacer reír a Dios, ¡Cuentale tus planes!.
Estornudos y frailes, salen a pares.
Las chicas enamoradas y los contrabandistas conocen los atajos
¿Quién te enseñó a remendar?. Hijos menudos y poco pan.
Ni al niño el bollo, ni al santo el voto.
Comida sin siesta, campana sin badajo.
Todo tiene fin, hasta los higos del confín.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
Vecinas porque les digo las mentiras.
Dios acude siempre a la mayor necesidad.
Hay alegrías sosas y tristezas sabrosas.
Quien de refranes no sabe, ¿qué es lo que sabe?.
El hombre honra al amigo con afecto, responde a regalo con regalo. A risa responde con risa y al truco con trampa.
Cuando en septiembre acabes de vendimiar, enseguida ponte a sembrar.
Palabras buenas abrirán puertas de hierro.
Más vale a quien Dios ayuda, que quien mucho madruga.
Al mal año, entra nadando.
El que no mira, suspira.
Cántaro roto para tiesto vale.
Hombres de noche, muñecos de día.
A chica boca, chica sopa.
Vino añejo, pimienta y ajos, te llevan directo a los refajos.
Casado que vuelve a casa manivacío, ese es baldío; casado que vuelve a casa manilleno es bueno.
Quien tiene hijo en tierra ajena, muerto le llora, y vivo le espera hata que llega la triste nueva.
Mal año o buen año, cuatro caben en un banco.
¿Queres dormir al sueño?
Año bisiesto, ni viña ni huerto.
Donde no hay cabeza todo se vuelve rabo.
Como tordo viejo en campanario, que de campanadas no hace caso.
En el marido, prudencia; en la mujer, paciencia.
La mujer y la guitarra para tocarlas hay que templarlas.
Calavera no chilla. (El que disfruta la noche no se debe quejar que tenga sueño)
Invierno buen tiempo para el herrero, el panadero y el chocolatero.
La intención es lo que vale.
Bromas y chascarrillos para los amiguillos.
Quien mucho da mucho recibe.
Hijos criados, duelos doblados; y casados, redoblados.