Besugo de enero vale un carnero.
Contra los males de amor, cucharadas del olvido, con fomentos de otro amor; pero.
Caldo de gallina, a los muertos resucita.
El árbol que no da frutos, da leña.
Más vale poco que nada.
Cartera y reloj, el sueño del ladrón.
A hurón cansado, madriguera nueva.
Febrero el corto, el pan de todos.
Cuando mi hijo fue al baño, trajo que contar todo el año.
Agua de llena, noche de angulas.
Pan y vino andan camino.
Niño que no ríe a las siete semanas, o es ruin o tiene ruines amas.
El que de joven corre, de viejo trota.
Ojos que no ven, gallinas al saco.
El niño llorón y la china que lo pellizca.
El que a las once no ha “bebío”, viene el Diablo y le dice: “Esto es mío.”.
La corneta, lo mismo toca a diana que retreta.
Si la montaña no va Mahoma, Mahoma va a la montaña.
Si te dijeren dos veces que eres asno, rebuzna.
No son todos ruiseñores los que cantan entre las flores.
Por los Santos, siembra trigo y siembra cardo.
Al año caro, armero espeso y cedazo claro.
La hija buena vuelve a casa, aún cuando sea parida.
Las desgracias vienen juntas, y las gracias muy espaciadas.
De borrachos y panzones están llenos los panteones.
Castellano fino: al pan pan, y al vino vino.
Casa en canto, y viña en pago.
Hay que darle al niño malo, más amor y menos palo.
Parientes pobres y trastos viejos, pocos y lejos.
Como canta el abad, así responde el sacristán.
Dios le da legañas al que no tiene pestañas.
Romería de cerca, mucho vino y poca cera.
Panal de miel las palabras amables, dulzura para el alma y medicina para el cuerpo.
Amistad del poderoso, sol de invierno y amor de mujer, duraderos no pueden ser.
En casa del jabonero, el que no cae resbala.
Por San Miguel trisca la nuez, y la manzana después.
No gusta del beso y estira el pescuezo.
El buen enero, frío y seco.
A cualquier dolor, paciencia es lo mejor.
Al peligro, con tiento, y al remedio con tiempo.
El hijo muerto, y el apio al huerto.
Rosquilla de monja, fanega de trigo.
Variante: A cada pajarillo le gusta su nidillo.
Mala memoria tiene el gallo, pues canta porque olvida que ya ha cantado.
A grandes penas, pañuelos gigantes.
Guarniciones y crin dan venta al rocín.
El lechón de un mes, y el pato, de tres.
Cada uno en su casa, al rey hace cabrón.
Juan Palomo: yo me lo guiso, yo me lo como.
Febrero y las mujeres, entre cuatro paredes.