El que no tiene dinero en su bolsa, deberá tener palabras agradables en su boca.
Ni gazpacho añadido, ni mujer de otro marido.
Al olor de los dineros ya vendrá algún forastero que no conozca tu historia con los ojos bien tapados como el burro de la noria.
Dinero guardado, barco amarrado.
Agua y luna, tiempo de aceituna.
El perro no come perro, ni el gorgojo come fierro.
Ni poca ni mucha pena, nos causa desgracia ajena.
En la vida no me quisiste, en la muerte me plañiste.
No hay sábado sin sol, ni doncella sin amor, ni moneda que no pase, ni puta que no se case.
Más merece quien más ama.
El caldo, en caliente; la injuria, en frío.
Mozo sermonero o no tiene novia o no tiene dinero.
Feria de loco es el mundo todo.
De árbol enfermizo no esperes fruto rollizo.
Cuando llueve y hace sol, andan las meigas por Ferrol.
Si no fuera por el "si" y el "pero", ¿quién dejaría de tener dinero?
A cada cerdo, le llega su sábado.
Gallina que come huevo, aunque le quemen el pico.
Entre mi amigo y mi amiga, primero está mi barriga.
Al que es fraile, todos le parecen del mismo aire.
Leche y vino, veneno fino.
Enero desaloja las camas
Quien habla, siembra; quien oye y calla, recoge y siembra.
Si la casa se quema, calentémonos en ella.
Oficio que no sustenta tu vida, dale despedida.
Haz la noche, noche y el día, día y vivirás con alegría.
El que paga mal, paga dos veces.
Dichas y quebrantos nos vienen de lo alto.
El buen gallo, en todo gallinero canta.
No hay mal que por bien no venga.
Si quieres ganarte un enemigo, presta dinero a un amigo
Un hombre demasiado ocupado para cuidar de su salud es como un mecánico demasiado ocupado como para cuidar sus herramientas.
Dar limosna no aligera la bolsa
Cuídate del amigo al que has ofendido
En la felicidad, el corazón se funde como la nieve en primavera
Variante: En nombrando al rey de Roma, por la puerta asoma.
La vaca no se acuerda de cuando era ternera.
No hay atajo sin trabajo, ni rodeo sin deseo.
La envidia sigue a los vivos, y a los muertos el olvido.
Cercón lleva la luna, mi amor se moja.
No desprecies el consejo de los sabios y los viejos.
Cada día es maestro del anterior y discípulo del siguiente.
A quien ganando no guarda, media albarca; y a quien ni ganar espera, abarca entera.
Ni hombre chiquitillo, ni casa de escaloncillo.
Aquél es buen día, cuando la sartén chilla.
Hay que comer del ala para comer de la pechuga.
Cada uno hace llegar a la brasa la sardina que ha de asar.
Donde las leyes flaquean, los pillos se pavonean.
Hacer de toda hierba un fardo.
El primer grado de locura es creerse cuerdo, y el segundo proclamarlo.