A quien dices tu secreto, haces tu dueño.
Ahorrar y más ahorra, que contigo vive quien lo ha de gastar.
Ni gato en palomar, ni cabra en olivar.
Si tienes mucho, da tus bienes; si tienes poco, da tu corazón.
Dar y tejer es buen saber.
Variante: Si la envidia fuese tiña, ¡cuánta pez se gastaría!.
Cuando las mujeres hablan, el mundo calla.
Amistad entre desiguales, poco dura y menos vale.
Hay que llevar dos sacos, uno para llevar y otro para recibir.
Ni domes potro, ni tomes consejo de otro.
Recordad siempre la partida tienes que guardar.
Vive de tal suerte, que ni te encante la vida ni te espante la muerte.
El día para el trabajo; la noche para el descanso.
Marido celoso, ni come ni duerme con reposo.
No son malos tiempos, es malo el hombre
El pez fresco, frito y frío, y tras él, vino.
El amor empieza con los ojos y termina con la costumbre
Abad de Somosierra, hartos de nabos y berzas.
La mujer lo hace, y el marido no lo sabe.
Bien hayan mis bienes, si remedian mis males.
Crece el huevo bien batido, como la mujer con el buen marido.
Quien tiene noches alegres, ha de soportar mañanas tristes.
Más come la vaca en una lenguada que la oveja en toda la jornada.
No ofende quien quiere sino quien puede.
Hoy por ti, mañana por mí
Los infortunios que no pueden evitarse, deben endulzarse.
La vergüenza una vez perdida, se perdió para toda la vida.
El melón y el casamiento ha de ser acertamiento.
Cuando el jefe manda bien, huelgan las preguntas.
La ofensa se olvida en una noche, el beneficio en un día
Nuestras buenas y nuestras malas acciones nos siguen casi como una sombra.
A la larga y a a la corta la mentira se descubre.
Hijo no habemos y nombre le ponemos.
Buen ejemplo y buenas razones avasallan los corazones.
De la mar, el mero; y de la huerta, el puerro.
Al que Dios no le da hijos, el diablo le da.
Antes de comer, unos vasitos has de beber, y comiendo, otros vasitos seguirás bebiendo; más después de haber comido, aún no te sentarán mal otros vasitos.
Buena es la carne; buena es la cecina; mejor es la cocina.
Usted lea en su libro, que yo leo en el mío.
El que con su barriga se enoja, la tripa le queda floja.
Por los reyes lo conocen los bueyes.
El que se afloja se aflige.
Aldeana es la gallina, y cómela el de Sevilla.
Cura flaco y marido barrigón, ninguno cumple su función.
Quien reparte la herencia antes de la muerte, se merece que le den con una piedra en la frente.
No enciendas un fuego que eres incapaz de apagar.
La Luna no es pan de horno
Cerca le anda, el humo tras la llama.
Sin puta y ladrón no hay generación.
A todo hay remedio sino a la muerte.