Más ordinario que una vaca con pedal.
Dar una en el clavo y ciento en la herradura.
La mentira sale por la punta de la nariz.
El buey, arando en la loma, trabaja para que otro coma.
El ofrecer no empobrece, es el dar lo que aniquila.
Todo lo que vivimos es digno de ser vivido.
la juventud es el único defecto que se cura con la edad.
Encomienda sin renta, a su dueño no sustenta.
¡Palabra!, dijo la loba a la cabra.
La ocasión es la madre de la tentación.
El amor se manifiesta por muchos signos amargos
No compra barato quien no ruega rato.
Es más fácil meterse en un problema que salir de él.
Regalos, regalos, ¡a cuántos buenos hicisteis malos!.
En la iglesia la oración, y en la cama la función.
Tú vas a Roma a buscar lo que tienes a tu umbral.
Para ir al cielo primero hay que morir.
El venido es preferido, que el ausentado pronto es olvidado.
La suerte y la muerte no escogen.
Daño es ser engañado una vez, dos, necedad es.
Quien guarda su puridad, excusa mucho mal.
Dar limosna con tambor, no agradece Nuestro Señor.
La suerte de la fea, la bonita la quisiera.
En este mundo traidor, de cagar nadie se escapa: caga el rico caga el rey, caga el obispo y el Papa.
Ni santo sin estampa, ni juego sin trampa.
Recoger las semillas de sésamo pasando por alto las sandías.
Los yerros del médico encubre la tierra; los del rico la hacienda.
Tu deber es descubrir tu mundo y después entrégate con todo tu corazón.
A dos palabras tres porradas.
El agua no horada a la piedra por su fuerza sino por su constancia.
Las palabras son como las piedras, que no se pueden revocar.
El que ha de ser servido, ha de ser sufrido.
Chancho limpio nunca engorda.
Colgar los guayos.
Más vale tener tortícolis por mirar muy alto, que volverse jorobado por mirar muy bajo.
El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente.
¿Qué puede el humo hacerle al hierro?
Tema menos y espere más; coma menos y mastique más; quéjese menos y respire más; hable menos y diga más; odie menos y ame más y todas las cosas buenas serán suyas.
Quien lee y escribe no pide pan.
Te cierran una puerta y te abren diez.
Sin hijos y sin celos no hay desconsuelos.
Al ingrato con la punta del zapato.
El buey conoce a su dueño y el burro el pesebre de su señor.
Una olla y una vara el gobierno de una casa.
Cada mochuelo, a su olivo.
Tesoro y pecado nunca están bien enterrados.
Dame consejos sanos y dinero para ejecutarlos.
Pretextos quiere la muerte para llevarse al enfermo.
Comenzar es la mitad de cualquier acción.
Hasta el viaje más largo comienza con un solo paso.