A los cuarenta de edad, fácil viene la enfermedad.
A juventud ociosa, vejez trabajosa.
La edad madura es aquella en la que todavía se es joven, pero con mucho más esfuerzo.
A la vejez, viruelas.
A cuentas viejas, barajas nuevas.
Al viejo no le falta que contar, ni al sol ni al hogar.
Ni tan vieja que amule, ni tan moza que retoce.
A la vejez se acorta el dormir y se alarga el gruñir.
Si te sobra el tiempo de joven, de viejo se te esconde.
Si el mozo supiese y el viejo pudiese, no habría cosa que no se hiciese.
A la vejez y a la juventud, espera el ataúd.
La juventud del viejo está en el bolsillo.