En cualquier batalla pierden vencedores y vencidos.
Salud, dinero y buen vino, e irme a la gloria de camino.
Por los reyes lo conocen los bueyes.
Nunca se pierden los años que se quita una mujer; van a parar siempre a cualquiera de sus amigas.
Se amigo de ti mismo y lo serán los demás.
Menos idea que Geral pasando música.
Sacar las castañas del fuego.
De la mala mujer no te guíes y de la buena no te fíes.
Cada cual a lo suyo.
Cuando el gato se va, los ratones dirigen el kolo.
Agrandado como alpargata de pichi.
Olla de tres vuelcos, tres manjares diversos.
Cuando toma cuerpo el diablo, se disfraza de fraile o de abogado.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
A refajo verde, ribete encarnado.
Una esquela de defunción es de mentiras un montón.
El que disfruta insultando a la gente con sus escritos es como una bruja; el que disfruta adulándolo es como un quiromántico
Un arma es un enemigo para su dueño.
Es propio de los pensamientos profundos el parecer simples, tanto que uno cree haberlos pensado él mismo
No hay nada nuevo bajo la capa del cielo.
Dijo un sabio doctor que sin cielos no hay amor.
El que presta un libro es tonto, y más tonto el que lo devuelve.
Quién será útil a otro, cuando no lo es a sí mismo?
Clérigo viajero, ni mísero, ni misero.
Los labios del justo destilan bondad; de la boca del malvado brota perversidad.
La suerte está echada.
Mal te quiere quien con lisonjas te viene.
Idos y muertos es lo mesmo.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
Mal se juzga al caballo desde la silla
Agua vertida, mujer parida.
Quien se siente mocoso, se suena los mocos.
Caída, casamiento y catarro, tres ces que mandan al viejo a mascar barro.
Obras hacen linajes, no nombres ni trajes.
Come y bebe, que la vida es breve.
Oye, ve y calla, y vivirás vida holgada.
Llámame gorrión y échame trigo.
Ni fíes, ni porfíes, ni arriendes y vivirás bien entre las gentes.
Es en lo más estrecho del desfiladero donde comienza el valle.
Lo pasado, pasado, y lo mal hecho, perdonado.
Una taza de café trae cuarenta años de amistad.
El ojo no lleva carga, pero sabe cuánta puede soportar la cabeza.
Lo que no mata engorda.
Mala noche y parir hija.
El dinero atraviesa el hogar del pobre igual que sopla el viento a través de una cabaña en ruinas.
Por la Encarnación, los últimos hielos son.
Los verdaderos amigos son tan raros como las moscas blancas
La letra mata, el espíritu vivifica.
El agua para los peces; para los hombres, vino a montones.
El agua derramada es difícil recogerla.