La fórmula del éxito es muy simple: haz tu mejor esfuerzo y acaso le agrade a la gente.
Si quieres ver a tu marido gordito, después de la sopa dale un traguito.
Jurar ves magaña, quien jura te engaña.
Si tienes un amigo, visítalo con frecuencia pues las malas hierbas y las espinas invaden el camino por donde nadie pasa.
Quien a viejo quiera llegar, a los viejos ha de honrar.
Que se le mantenga alejado de papel, pluma y tinta; así podrá dejar de escribir y aprenderá a pensar
Sabemos del otoño cuando la hoja llega al moño.
Ayudar al pobre es caridad; ayudar al rico, adular.
Las estrellas inclinan pero no obligan.
Huir por vileza es vergüenza, evitar un peligro es prudencia.
Si lo piensas, decídelo. Si lo decidiste, no lo pienses.
Por San Miguel, quita el riego a tu vergel.
Buscarle la quinta pata al gato.
La muerte a nadie perdona, ni a tiara ni a corona.
Con el mal pastor, las ovejas se queman al sol.
El conejo y el ruin, donde nace quiere morir.
Cosechas de ajos y melones, cosechas de ilusiones.
Bonitas palabras al más listo engañan.
Querer es poder.
Cantando se van las penas.
Celemin por celemin, échale trigo al rocín.
Le dijo la rana al pez: "no me pillarás otra vez".
Dichoso el burro que en el camino le quitan la carga.
Imite y supere el envidioso al envidiado; más que él será elogiado.
Ofrecer y no dar, es deber y no pagar.
Porrazo no es desconsuelo, sino quedarse en el suelo.
De bromas pesadas, veras lamentadas.
No paramos de divertirnos porque estemos viejos. Estamos viejos porque paramos de divertirnos.
El burro cayendo y el amo perdiendo, los dos se van entendiendo.
Fue sin querer...queriendo.
Jeremías llora sus penas y no las mías.
Solo se cumplen los sueños de los que los tienen.
Tres saberes gobiernan el mundo: el saber, el saber vivir y el saber hacer, pero el último ocupa a menudo el lugar de los otros dos.
Quien da parte de sus cohechos, de sus tuertos hace derechos.
De chicos es el temer y de grandes el atrever.
A quien siembra espeso, dos veces le merma la panera: una cuando coge y otra cuando llena.
Al alcornoque no hay palo que le toque, sino la encina, que le quiebra la costilla.
Lo que con tus padres hagas, con tus hijos lo pagas.
A la fortuna, por los cuernos.
Mientras comemos, ¡qué buenos semos!; cuando ayunamos, ¡qué mal andamos!.
Alternativa: Acabar a farolazos como el Rosario de la Aurora.
Lo que han de comer los gusanos, que lo disfruten los cristianos.
La viuda rica, con un ojo llora y con el otro repica.
No lastimes a los demás con lo que te causa dolor a ti mismo.
Cuando llueve y hace sol, baila el perro y el pastor.
Más gente va en coche al infierno que al cielo.
El que desecha la yegua, ése la lleva.
La maldad con la belleza es el anzuelo y el cebo del diablo.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
El que tiene narices, no manda a oler.