Cuando las mujeres hablan, el mundo calla.
Quien más tiene, menos suelta.
Quien no cree en los santos, menos cree en espantos.
A fortuna adversa no hay casa enhiesta.
El que muere, se libra de lo que debe.
Quien vive de recuerdos, vive entre muertos.
Los nabos en adviento, y las cerezas en habiendo.
Cada loco con su tema y cada cuerdo con su apotema.
Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
No hay mejor amigo ni pariente que uno mismo
A una bella muchacha nunca le falta enamorado.
Quien una vez te engañó, no lo haga dos.
De cuando en cuando, al desgaire, echa una canilla al aire.
Cuando sea monja te regalaré un higo, dijo un amigo a otro amigo.
La amante que te concede su cuerpo y no su corazón, te regala rosas sin espinas.
Demasiado hacer el amor acaba en nada
A quien mucho tememos, muerto le queremos.
El hombre que hace su fortuna en un año debería ser ahorcado doce meses antes.
Caballo viejo no aprende trote nuevo.
Cuando uno esta en malas, hasta la mujer se le niega.
Las aguilas vuelan alto, las aguilas no papan moscas.
Entre padres y hermanos no metas tus manos.
Desnudar un santo para vestir otro, es de bobos.
Quien ama sin placer, quien bebe sin sed y quien come sin hambre, poco vive
Los besos son como las cerezas: uno lleva a otro
La sabiduría es como una mujer legítima, no permite otra mujer en su casa.
Los placeres más dulces no están exentos de dolor
Todo el mundo quiere llegar a la vejez, pero a nadie le gusta que le llamen viejo.
Pregunta al hombre con experiencia, no al hombre con estudios.
Tal hay que se quiebra los dos ojos porque su enemigo se quiebre uno.
No hace falta ver los pensamientos; basta mirar la expresión de los rostros.
Una simple chispa puede iniciar un fuego que arrase la pradera.
La verdad es a veces amarga de tragar. Pero, como toda buena medicina, hay que tomarla.
Ni domes potro, ni tomes consejo de otro.
El que hace el bien de los demás hace el suyo.
Al miedo plata; y al amor cariño.
Las personas que tienen muchas faltas, son las que más critican a otros.
Borregos al anochecer, charcos al amanecer.
El dinero es igual al estiércol, solo sirve para estar esparcido.
Al comer retoños de bambú, recuerda al hombre que los plantó.
Oír, ver y callar, para en paz estar.
La risa hace buena sangre
El amor es el premio del amor
Quien un día fue picado por la vibora, siente temor a una soga enroscada durante diez años.
El que se fue y regreso, su nido ocupado hallo.
Muchos son los llamadas y pocos los escogidos.
Pajes; mozos y era Perico solo.
Cada gallo canta en su gallinero, y el que es bueno, en el suyo y en el ajeno.
El buen carpintero mide dos veces, corta una.
Mujer, viento, tiempo y fortuna, presto se muda.