Con el tiempo un ratón rompe una gúmena
La mujer de un hombre sospechoso tiene cuarenta hombres como esposos
El ignorante a todos reprende y habla más de lo que menos entiende.
El sabio calla, el tonto otorga.
Quien teme a las almas, se topa fantasmas.
No obstante madrugar tanto, amanece más temprano.
El secreto de la vida no es hacer lo que quieras, sino querer lo que haces.
Hacer la del cura Gatica; predica pero no practica.
No hay mañana que deje de convertirse en ayer.
El hombre cuando da su cigarro, por la ceniza vuelve.
Nuestros conocimientos pueden llenar el imperio pero nuestros amigos caben en el puño
La barba no hace al filósofo
Tiempo pasado traído a la memoria, da más pena que gloria.
Otro gallo le cantara.
Si las palabras de salida son hermosas, entonces las palabras entrantes serán muy bonitas.
Llueve a cargas, que hecho está donde caigas.
La buena hija dos veces viene a casa.
El que al amigo desea gran prosperidad, desea se deshaga la amistad.
Dar limosna no empobrece y para el cielo enriquece.
Niña, no te desesperes, que el que ha de ser para tu, ni se casa ni se muere.
Quien es feliz habla poco
En casa de viejo: no faltará un buen consejo.
El amor es el precio para quien quiere comprar el amor
La violencia es el refugio de las mentes pequeñas.
No hay cielo sin nubes, ni paraíso sin serpiente.
Si bien canta el abad, no le va en zaga el monacillo.
Duerme, Juan, y yace, que tu asno pace.
Aramos, dijo la mosca, y estaba en el cuerno del buey.
Quien acepta demasiados regalos vende cara su libertad
La mancha de mora con mora verde se quita. Refran español.
A los tuyos, con razón o sin ella.
Más cura el tiempo que soles y vientos.
Con cuatro que obedezcan, uno que mande.
Se puede aprender mucho de una boca cerrada.
Mal acomodado es desnudar un santo para vestir a otro.
Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.
Hija que casas, casa que abrasa.
La libertad vale más que el oro
Solo la modestia señala los actos de un hombre noble.
El que las hace, las imagina.
Adonde hay más. Adonde no está su dueño, allí está su duelo.
El amor habla incluso con los labios cerrados
En el amor como en los sueños no hay nada imposible
El inferior paga las culpas del superior.
Mal haya el vientre que del bien recibido no le viene miente.
Alegría amagada, candela apagada.
No te arrugues cuero viejo que te quiero pa tambor No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
Estas son lentejas; si quieres, las comes, y si no, las dejas.
Para vos me peo y para otro me afeito.
Las migas de pan a las dos vueltas ya están, las del pastor cuando más vueltas mejor.