El que disfruta insultando a la gente con sus escritos es como una bruja; el que disfruta adulándolo es como un quiromántico
El que disfruta insultando a la gente con sus escritos es como una bruja; el que disfruta adulándolo es como un quiromántico
¿Qué significa «El que disfruta insultando a la gente con sus escritos es como una bruja; el que disfruta adulándolo es como un quiromántico»?
Este proverbio advierte sobre dos tipos de personas peligrosas en la comunicación escrita: aquel que se deleita en ofender y denigrar a otros (comparado con una bruja, símbolo de maldad y daño intencional) y aquel que halaga de manera excesiva y falsa (comparado con un quiromántico, que engaña con promesas vacías). Ambos buscan manipular o dañar, uno mediante la agresión directa y el otro mediante la adulación interesada, desvirtuando el propósito honesto de la palabra escrita.
¿Cómo se aplica en la vida diaria?
- En redes sociales o foros en línea, donde usuarios anónimos pueden atacar a otros (trolling) o crear perfiles falsos que adulan para obtener información o favores.
- En entornos políticos o de propaganda, donde se usan escritos para difamar a opositores o, por el contrario, para elogiar desmedidamente a figuras de poder con fines de manipulación pública.
- En el ámbito laboral, como en correos o informes, donde alguien puede desacreditar a un colega con comentarios malintencionados o, alternativamente, adular a un superior de manera obvia para ganar influencia.
¿Cuál es su origen?
El proverbio parece tener raíces en tradiciones populares que asocian a las brujas con el mal y a los quirománticos (lectores de manos) con el engaño. No se atribuye a un origen histórico específico conocido, pero refleja una sabiduría universal sobre la ética en la comunicación escrita, posiblemente influenciada por culturas que valoran la honestidad y desconfían de la manipulación verbal.
Variaciones y refranes similares
- Pluma venenosa y lengua de miel, ambas engañan con igual fin.
- El que escribe para herir, hiere su alma; el que escribe para adular, pierde su verdad.