Ofrecer el oro y el moro.
Huyes de la mortaja y te abrazas del difunto.
Mozo sermonero o no tiene novia o no tiene dinero.
Las necedades del rico pasan por sentencias en el mundo.
El mejor de todos los hombres es el que le gusta a todas las mujeres.
La amiga y la espada antes dada que prestada.
Si el padre es ajo y la madre cebolla, ¿cómo puede oler bien el hijo?
Después de toda oscuridad hay luz.
A cada cajón, su aldabón.
No hay alegría sin aburrimiento
Las palabra muestran el ingenio de un hombre, pero sus actos muestran su intención.
La escalera ha de barrerse empezando por arriba.
Hasta el diablo era bonito cuando entró en quintas.
Antes de juzgar a una persona, camina tres lunas con sus mocasines.
Tres sacos son necesarios para tratar con un abogado: un saco de papeles, un saco de paciencia y un saco de dinero.
Fe y verdad, en el cielo se sabrá.
Para rehusar curarte, te pide cuernos de perro.
Variante: El ruin cuando más le ruegan, más se extiende.
Estar como caimán en boca de caño.
Aquel que ha contemplado la belleza se vuelve bello para siempre.
De mozo rezongador nunca buena labor.
Hay que saber sacrificar la barba para salvar la cabeza.
No te alabes tanto si quieres llegar a santo.
No preguntes al cazador sobre su caza si vuelve con setas.
Quien nada pide, nada recibe.
Golondrina que con el ala roza la tierra, agua recela.
El amor no hace hervir la olla
A espaldas vueltas, memorias muertas.
La mujer el pan amasa y el viejo mande en casa.
Un amigo nuevo es como el vino nuevo: envejecerá y lo beberás con deleite
El invierno es el infierno de los míseros
De los sufridos se hacen los atrevidos.
Las mejores correas son las cortadas del cuero ajeno
Favores harás, y te arrepentirás.
Quien la gana sufre, quien lo encuentra goza.
A medida del santo son las cortinas.
Uno no se mea porque el baño esté lejos, sino porque no sale con tiempo.
El ladrón no roba jamás una campana.
Amor hecho a la fuerza no vale nada
El mismo martillo que rompe el cristal forja el acero.
Las lágrimas derramadas son amargas, pero más amargas son las que no se derraman.
Poco dinero, poco sermón.
El que ve la mota en el ojo ajeno, vea la viga en el suyo.
Mal se aviene el Don con el Turulaque.
El humo al suelo, agua en el cielo.
La suerte del gavilán, no es la misma del garrapatero.
Corre más una loca en chanclas.
Trabajo empezado está medio hecho
La mujer es el demonio, el mundo y la carne, porque es un demonio con un mundo de carne.
El injustamente alabado, entienda que es engañado.