Cuando en septiembre acabes de vendimiar, enseguida ponte a sembrar.
Reniego del necio que jode con la mujer del cuerdo.
Caras vemos, corazones no sabemos.
Amigos, amigos, pero la cebada a dos reales.
Escoba nueva, barre bien.
Alas tenga para volar, que cebo no me ha de faltar.
Amo recorrer las praderas. Entonces me siento libre y soy feliz. Si tuviéramos que vivir en casas, palideceríamos y moriríamos.
La medicina cura, la naturaleza sana.
Amores reñidos, los más queridos.
Al fraile y al puerco, mostradle una vez la casa que el se vendrá luego.
Nosotros, perros de casa, hemos matado a la liebre, dice el perro faldero.
Ni ruin hidalgo, ni ruin galgo, ni ruin letrado.
Más ordinario que un cementerio con columpios.
Quien escribe mucho desvaría
Quien solo piensa en lo que en su vientre entra, no vale más que lo que de su vientre sale.
No es lo mismo una leyenda hebrea que una vieja leyendo hebria.
Dime con quién andas y te diré quién eres.
El amo majestuoso, hace al mozo reverencioso.
Un hombre de respeto debe ser reservado, reflexivo y valiente en la batalla; todos (los hombres) deben mantener el buen humor hasta que el fin les llegue.
El buey para arar, el pájaro para volar, el pez para nadar y el hombre para trabajar.
Ni moza sin espejo, ni viejo sin consejo.
Los bellos caminos no llevan lejos.
Es mejor callar que con tontos hablar.
La tercera es la vencida"
De la mujer, del tiempo y la mar, poco hay que fiar.
Internarse en una montaña infestada de tigres, a sabiendas de que los hay.
Quien fía su mujer a un amigo, en la frente le saldrá el castigo.
El padre desvergonzado, hace al hijo mal hablado.
En el bosque no hay pájaros gordos.
Estornudos y frailes, salen a pares.
La tierra no tiene sed por la sangre de los guerreros sino por el sudor del trabajo del hombre.
En San Antonio, la vieja tiró el carrete al fuego.
No hay que reírse de la felicidad
El que atiende a la corrección va camino a la vida; el que la rechaza se pierde.
La mujer cuanto más pequeñita mejor
Felicidad y cristal: ¡cuán fácilmente se quiebran!
Madre boba tuviste si al mes no reíste.
Rey en mi casa soy, y a donde no me llaman, no voy.
Por los Santos, siembra trigo y siembra cardo.
Antes de ser un dragón, hay que sufrir como una hormiga
Cuando el elefante y el caballo se ahogan, el asno pregunta si el río lleva mucho agua.
Solo triunfa en la lucha por la vida aquél que tiene la paciencia en sus buenos propósitos e intenciones.
La sal no es atacada por las hormigas.
El agua del pozo no fluye en el agua del río.
Quien anda en malos pasos, en uno quedará atascado.
Los hombres envejecen cuando sus lamentos reemplazan a sus sueños.
los hombres son de oro y las mujeres de tela.
El yerro encelado, medio perdonado.
Septiembre sereno, ni malo ni bueno.
Dádiva de ruin, a su dueño parece.