No puedes guiar el viento, pero puedes cambiar la dirección de tus velas.
Cuando la olla hirbiendo se desborda, ella misma se calma.
El heroísmo está en la paciencia de un momento.
Hasta el más delgado pelo, hace una sombra en el suelo.
Si se ama una cosa y se la ve con los ojos del corazón, se olvidará su fealdad
El Diablo no se harta de romper suelas.
Quien presta, no cobra; si cobra, no todo, y si todo, no tal, y si tal enemigo mortal.
El hombre sabio es aquel que busca instruirse con todos los hombres; el hombre fuerte, aquel que sabe quebrar sus deseos; el hombre rico, aquel que se contenta con su suerte, y el hombre honrado, aquel que honra a los demás.
Rebuznar es de burros, errar de cazurros.
De pollos de labrador, líbranos, Señor.
Una gota de tinta puede más que cien memorias privilegiadas.
La que no tiene suegra ni cuñada, esa es bien casada.
Lo que vas a gastar en el adivino, mejor gástatelo en vino.
Canas y dientes, son accidentes; arrastrar los pies, eso sí es vejez.
Difunto que hace tanto bien, requiestcant in pace, amén.
Cuando el árbol está desarraigado, las hormigas lo toman por asalto.
Amor, tos y humo no se pueden esconder
Alma sin amor, flor sin olor.
Perla brillante arrojada en la oscuridad.
Madre, casadme, aunque sea con un fraile.
A donde fueres haz lo que vieres.
El hombre afortunado tiene pan y amigos
Alabar y callar para medrar.
Los pequeños ladrones, desde la cárcel, ven pasar a los grandes ladrones en carroza.
Un hombre es juzgado cuanto a su trabajo.
Por la peana se adora al santo.
Quien del diablo duerme, poco aprende.
Este come cuando hay, caga por chirolas, camisa a medio lomo, pantalón a las rodillas.....
Rey es el amor, y el dinero, Emperador.
Una abeja vale más que mil moscas
Putas y frailes andan a pares.
El ladrón empieza robando un alfiler y llega a robar un imperio
Cuando las olas se han aquietado y el agua está en calma, entonces se refleja la luz y se puede vislumbrar el fondo.
La hora más obscura es justo antes del amanecer.
Quien de joven come sardinas, de viejo caga las espinas.
Predicar en desierto es como aconsejar a un muerto.
El ladrón sin ocasión para robar, se cree un hombre honrado.
Ni cuatro caballos galopando pueden recuperar la palabra empeñada.
Del mal que el hombre teme, de ése casi siempre muere.
Bendito y alabado; que amanezco vestido y calzado.
La humanidad se divide en tres clases: los inamovibles, los móviles y los que se mueven.
Donde no puede meter la cabeza el diablo mete el rabo.
De los muertos no se hable sino bien.
Ten que dar, y el culo te vendrán a Besar.
Donde hubo fuego, cenizas quedan.
De buenas intenciones, está empedrado el infierno.
Hombre avisado, medio salvado
Quien la verdad dice: ni peca, ni miente.
Sabiduría probada, no dársele a uno para nada.
Hay una puerta por la que pueden entrar la buena o la mala fortuna, pero tú tienes la llave.