Ser bueno lo manda Dios, y aparentarlo es mejor.
Ahí está la madre del cordero.
El vivo a señas y el tonto a palos.
Para una hormiga, una tormenta es una lluvia torrencial.
A chico pié, gran zapato.
Pan duro, pero seguro.
Una sola vez no es costumbre.
Cualquiera puede caer por descuido en el heroísmo
Las desgracias vienen juntas, y las gracias muy espaciadas.
Grabemos los agravios en la arena y las gentilezas en el mármol.
El corazón tiene sus razones, que la razón desconoce.
El que tiene tierra, tiene guerra.
Tu amigo tiene un amigo, y el amigo de tu amigo tiene otro amigo; por consiguiente, se discreto.
Quien perdona pudiendo vengarse poco le falta para salvarse.
Agua, candela y la palabra de Dios, ningún hombre de bien las negó.
Para descubrir la inmensidad de las profundidades divinas, se impone el silencio.
Hay una gran fuerza escondida en una dulce orden.
El que ha derramado sus gachas de avena no puede recogerlas todas
Hay quien se acuesta con las vacas y se levanta con los toros.
El enemigo es grande si se lo ve de rodillas.
Con el diablo se aconseja quien mete aguja para sacar reja.
La posteridad solo te pertenece cuando tus nietos juegan en tu puerta.
Tal vez mis hijos vivirán en casas de piedra y ciudades amuralladas - Yo no
Un tonto engaña a cientos si le dan lugar y tiempo.
Enero caliente, el diablo trae en el vientre.
Esposa prudente es don de Dios.
El avaro, ahondando el agujero para guardar su oro, llega al infierno.
Todo pasa frente al tiempo, y nosotros creemos que es él el que pasa
El otoño verdadero, por San Miguel el primer aguacero.
La niebla deja el tiempo que encuentra
Si vives alegre, rico eres.
Año de nieves, año de bienes.
A nave rota, todo tiempo es contrario.
Con los curas a oscuras nunca te quedes, que aunque llevan refajos no son mujeres.
Suerte te dé Dios, hijo, que el saber de nada sirve.
Reprende las vidas ajenas con buen ejemplo y no con dicho ni cuento.
Mujer refranes, o coja o puñetera.
Maldición de puta vieja no va al cielo.
Le quieren enseñar al padrecito a rezar el Padre Nuestro.
Crece donde has sido plantado. Empieza a tejer, y Dios te dará el hilo.
Alegrías y pesares, te vendrán sin que los buscares.
Cada altar tiene su cruz.
La esperanza es lo último que se pierde.
Amor con amor se paga, y lo demás con dinero.
Pedir las perlas de la virgen.
No vendas el sol para comprar una bombilla.
Por Santa Cecilia, la nieve en cualquier cima.
A su tiempo maduran las brevas.
Hasta los animales cuidan sus crías.
El ladrón en la horca y el santo en el altar para bien estar.