Cuando el daño está hecho todos saben aconsejarte
Los años nos enseñan muchas cosas que los días ignoran
No todo el que trae levita es persona principal
Dad al diablo el amigo que deja la paja y se lleva el trigo.
Tapar el pozo después de que el ternero se haya ahogado
El tiempo es un gran maestro y pone en su lugar muchas cosas
Quien no sabe, no vale nada.
Quien se aconseja a sí mismo se enfada
El dolor del viudo es corto pero agudo
Por el becerro se amansa la vaca
No todos los que van a la iglesia son santos
Tu madre te llorará hasta el final de sus días; tu hermana hasta ponerse el anillo de boda; tu viuda hasta el rocío del amanecer.
Para creer hay que querer creer
Recuerda que vives en la sombra de tu vecino.
Diga mi vecina, y tenga mi costal harina.
Las penas de amor las quita el licor
Entre la santa y el santo, paredes de cal y canto.
Rebuznos de asno no llegan al cielo.
Amor grande vence mil dificultades.
El diablo es puerco.
No tientes al diablo que lo veras venir.
La alegría es don de Dios y bondad del corazón.
A la gente alegre el cielo la ayuda
La cara del santo hace el milagro.
A la aguja, buen hilo, y a la mujer, buen marido.
Las tumbas se abren a cada instante y se cierran para siempre.
Un hombre puede lo que sabe
Si un desgraciado sube a una montaña, las piedras le caen encima, incluso de abajo hacia arriba
Juramentos de amor se los lleva el viento.
Quien cava en noviembre, el tiempo pierde.
Idos y muertos, olvidados presto.
Más doblado que carpa de camión.
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
Cerca de la iglesia, lejos de Dios.
Riese el diablo cuando el hambriento da al harto.
Sobre gustos y colores no han escrito los autores.
A lo que no puedas, no te atrevas.
Llamar al gato, gato.
Días se fueron y días vendrán; lo que unos trajeron, los otros se llevarán.
Aquí hay mucho cacique y poco indio.
Guárdame de aquel en quien tengo puesta mi confianza, que de quien desconfío, me guardaré solo.
Qué bueno era Dios para labrador.
Enero mes de frío, nieve y puchero.
Bicho malo nunca muere.
Si la palabra vale una moneda, el silencio vale dos.
El cosechar y disponer de provisiones puede durar por largo tiempo.
Quien quiera saber, que compre un viejo.
Olvidar una deuda no la paga.
Ahí está la madre del cordero.
Una fábula es un puente que conduce a laa verdad.