Mira antes de saltar.
Un viejo amigo es una eterna novedad
Lo que el Diablo no puede hacer hácelo la mujer.
Quien mira hacia atrás no va hacia la felicidad
En cielo despejado puede desatarse de repente una tempestad.
Alabanza propia, mentira clara.
Contigo, pan y cebolla.
Por qué denominar a la muerte como una desgracia cuando pone fin a la desdicha?
Cuando el hombre llega al extremo, aparece la oportunidad de Dios.
Buena vida si refrenas tu ira.
La suerte y la muerte están siempre a la puerta
Por Santa Catalina mata la cochina, por San Andrés, mata tu res; y si no tienes qué matar, mata a tu mujer.
A palabras vanas, ruido de campanas.
Consejos a viejas y pláticas a gitanos, trabajos vanos.
A quien habla a tus espaldas, el trasero le responde.
La bendición del Señor trae riquezas, y nada se gana con preocuparse.
A la vejez, dinero y mujer.
Las grandes cargas están hechas de pequeños puñados.
Aun conociéndolo, el cura y la mariposa caen en el fuego
Por Santa Catalina, la nieve se avecina.
La desgracia también visita a los ricos, pero a los pobres lo hace dos veces.
Todo el mundo es generoso dando lo que no es de ellos.
La mano, al pecho; y la pierna, en el lecho.
A donde va encuentra un problema
Por el humo se sabe donde está el fuego.
Mientras el tímido reflexiona, el valiente va, triunfa y vuelve.
Lo que saben dos, lo saben ellos y Dios; lo que saben tres, ciento lo sabrán después.
Los muertos traen el buen o el mal tiempo
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
La religión cala siempre en los estratos pobres
Propagación mear no espuma.
La campana te saluda al nacer, y te acompaña al cementerio
¿Quién con una luz se pierde?
Si quieres que te siga el perro dale pan
Puedes darle un consejo a alguien, pero no puedes obigarlo que lo siga.
Un antiguo amor nos atormenta como la caries de un diente
De tal árbol tal astilla.
El abad canta donde yanta.
Mucha flor en primavera, buen Otoño nos espera.
Todos somos parte de una prodigiosa unidad
El día que te cases salen tus faltas y el día que te mueras, tus alabanzas.
Precaverse contra un posible percance.
Los tejados viejos necesitan muchas reparaciones
Di poco, pero lo poco que digas, dilo bien.
Tanto fue el cántaro a la fuente hasta que por fin se rompió.
La tonsura el padre se las deja a los hijos.
Estar en tres y dos.
El perro viejo cuando ladra da consejo.
Éste cree que vengo de arriar pijijes.