De suegras y de cuñadas va un carro lleno, mira que linda carga va para el infierno.
Que Dios bendiga lo que caiga en la barriga.
El buen hijo vuelve a casa y cuenta lo que le pasa.
Despedida de borrachos.
Cuenta el milagro, pero no digas el santo.
Bien ama quien nunca olvida.
Una respuesta amable mitiga la ira.
Huye del que te alaba, sufre al que te injuria
Al loco y al aire, darles calle.
Noviembre caliente, mayo helado.
Santo que mea, maldito sea.
Acuérdate, nuera, de que también serás suegra.
Al ganado esquilado manda Dios viento moderado.
Reza, pero no dejes de remar hacia la orilla.
A quien en su casa era un diablo, cuando se ausenta, tiénenlo por santo.
Padre, que me ahorcan; hijo, a eso se tira.
La fantasía es el reposo del alma
El perfume bueno viene en frasco chico
Alegría y desgracia no son eternas
Lo barato cuesta caro
Guárdate de robar al oprimido y de robar al incapacitado. No hurtes la palabra del anciano. Al que obra mal, su orilla del río lo abandona, y su crecida le arrebata; el trueno es fuerte y los cocodrilos perversos.
Criar un hijo cruel es preparar el propio infierno
Quien tenga tiempo que no espere
Quien te alaba en tu presencia te censura en tu ausencia
El hombre recurre a la verdad solo cuando anda corto de mentiras
Del joven voy, del viejo vengo.
A quien se casa viejo, o muerte o cuernos.
Navidad en martes, fiestas por todas las partes.
El temor del Señor prolonga la vida, pero los años del malvado se acortan.
Si truena es porque va a llover.
Cuando seas padre comeras huevos.
¿Queres dormir al sueño?
Sufra quien penas tiene, que tiempo tras tiempo viene.
De vaca vieja, novilla brava.
Una tormenta de arena pasa; las estrellas permanecen.
Buenas palabras y malos hechos engañan a los locos y a los cuerdos.
Quien para ir a rezar duda entre dos mezquitas, terminará por quedar sin rezar.
Cuando Dios da la llaga, da la medicina.
Amores nuevos olvidan los viejos.
Al gallo que canta, le aprietan la garganta.
La mujer buena, de la casa vacía hace llena.
Está creyendo la beata, que quien reza y peca empata.
El camino del Señor es refugio de los justos y ruina de los malhechores.
Quien no se arriesga no cruza el río
Casa al hijo cuando quisieres y la hija cuando pudieres.
Deja que tu ira se ponga con el sol y asegúrate que no vuelve a amanecer la mañana siguiente.
No le pido a Dios que me dé, sino que me ponga donde hay.
Cada loco con su tema.
Mira antes de saltar.
Quien se casa, casa quiere.