El cura y el que cura, no tienen hora segura.
Cada quien, con su cada cual.
Las leyes van, a donde quieren los reyes.
El arte de ser sabio es el arte de saber que ignorar.
A mal pisto, buena sangre de Cristo.
Un barbudo, un cano, un licenciado, si no nieva el invierno se ha acabado
A mal de muchos, remedio de pocos.
Escucha lo que ellos dicen de otros, y sabrás lo que ellos dicen de ti.
La suerte es loca y a todos nos toca.
Los ojos se han hecho para ver, las manos para tocar.
El que se enamora no lo nota, pero al poco tiempo se vuelve idiota.
El de las piedras hace pan.
El marido a su Rosario, le da "pa' lo necesario".
El oro hace poderoso pero no dichoso.
El que pide lo justo, recibe migajas.
El vencido, vencido, y el vencedor, perdido.
Necio es quien con necios anda.
Sueños de hombre pobre, pedos de burra vieja.
Un benefactor es el que me hace bien, incluso aunque haga mal a todo el mundo.
Vive y deja vivir.
Ni pidas a quien pidio, ni sirvas a quien sirvio.
Mientras un hombre no tiene la cabeza cortada, nada está completamente perdido en él.
Yo me quejaba que no tenía zapatos, hasta que me encontré a alguien que no tenía pies.
El tiempo es padre de la verdad y a relucir la sacará.
Dar el consejo y el remedio, favor completo.
De noche todos los gatos son negros.
Un corazón amante y bello nunca es viejo.
El hombre pone y la mujer dispone.
Ni quito ni pongo rey.
La tierra no tiene sed de la sangre de los soldados, sino del sudor de los hombres.
Si los escritos desaparecen la nación desaparecerá, si los escritos son brillantes la nación es excelente.
Mas pesado que un biberón de mondongo.
Es mejor el amo temido que el despreciado.
Si quieras que la gente se ría, cuenta tus penas María.
El que ha naufragado teme a la mar aún calmada.
El buen hijo a su casa vuelve.
Es engaño triste y vano, consolarse con la mano.
El hombre puede hacer mucho, pero la belleza más
Cuando la noche es tan oscura que no llegas a divisar tu nariz, estate seguro que el alba está muy cerca.
Si la fuerza hace vencedores, la concordia hace invencibles.
Es ilusión fementida, un mundo a nuestra medida.
Todos son unos, muertos y difuntos.
Si nadie habita una casa, ésta pronto se caerá.
No habiendo lomo, de todo como.
Dar a un hijo mil onzas de oro no es comparable a enseñarle un buen oficio.
La lengua de las mujeres es su espada, y, por cierto, nunca la dejan enmohecerse.
Tiene más carne un zancudo en la punta del ala.
Cortesías engendran cortesías.
De ninguno has de decir lo que de ti no quieras decir.
Los sueños del gato están poblados de sonrisas.