Cada santo tiene su candela.
Cuando ya no se ama se pierde de golpe la memoria
Tú no serás amado si piensas nada más que en tí.
Solo se consume el que no ama, pero quien ama da hasta los huesos a los demás
Quien tiene prisa en el amor tiene prisa en el odio
Donde una cabeza grana, otra es vana.
Rico es el que nada desea y el que nada debe.
El labrador entre dos abogados, está como el pez entre dos gatos.
Piedra que rueda no hace montón.
Quien recurre a poco saber obtiene un mal parecer
Mal ajeno, no cura mi duelo.
Al amanecer resbalos, y al anochecer charquies.
Llegado el carro al pie de la montaña , se encontrará infaliblemente el camino.
Las gracias y los donaires no asientan sobre ingenios torpes.
El precio se olvida, la calidad permanece.
A padre ahorrador, hijo gastador.
Vida sin amor, años sin verano
Al descalabrado nunca le falta un trapo, que roto, que sano.
Bien me quieres, bien te quiero; no me toques el dinero.
Amigos y relojes de sol, sin nubes sí, con nubes no.
Cinco dedos son hermanos, no iguales.
El que come y no da, en el cielo lo verá.
Recordar algo malo, es como llevar una carga para la mente.
Hay quienes pasan por el bosque y no ven leña para el fuego.
Vieja verde caprichosa, ni fue buena madre ni buena esposa.
El hombre que consigue ver las cosas pequeñas tiene la mirada limpia.
El hombre se tuerce; pero no se rompe.
Si no tiene solución, preocuparse no sirve de nada.
Tu mujer te pedirá disculpas cuando la luna se caiga.
Un momento es más valioso que miles de piezas de oro.
Tu médico sea cristiano, y tu abogado pagano.
Disfruta solo los placeres del momento.
Arreboles al ocaso, a la mañana el cielo raso.
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
El hombre astuto, hasta de los males saca buen fruto.
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
El que fue monaguillo y después abad, sabe lo que hacen los mozos tras el altar.
Amanse su saña quien por si mismo se engaña.
Mejore morir de estómago lleno que vivir con el vacío.
Al que Cristo se la de, San Pedro se la bendiga.
Difama, que algo queda.
Vergüenza y virginidad, cuando se pierden, para la eternidad.
Una mentira puede matar mil verdades.
El infierno no sirve para quemar paja.
Llámame tío, pero no cuentes con nada mío.
Es más fácil doblar el cuerpo que la voluntad.
El sastre engaña al parroquiano, y bien vestido el parroquiano, a la mitad del género humano.
Las leyes van, a donde quieren los reyes.
Faena que tu bolsillo llena, buena faena.
El arte de ser sabio es el arte de saber que ignorar.