Borracho que come miel, pobre de él!
Solo se consume el que no ama, pero quien ama da hasta los huesos a los demás
Donde una cabeza grana, otra es vana.
El labrador entre dos abogados, está como el pez entre dos gatos.
Tú no serás amado si piensas nada más que en tí.
Quien tiene prisa en el amor tiene prisa en el odio
Piedra que rueda no hace montón.
Rico es el que nada desea y el que nada debe.
Cuando ya no se ama se pierde de golpe la memoria
Mal ajeno, no cura mi duelo.
Quien recurre a poco saber obtiene un mal parecer
Al amanecer resbalos, y al anochecer charquies.
A padre ahorrador, hijo gastador.
Llegado el carro al pie de la montaña , se encontrará infaliblemente el camino.
Al descalabrado nunca le falta un trapo, que roto, que sano.
Amigos y relojes de sol, sin nubes sí, con nubes no.
Las gracias y los donaires no asientan sobre ingenios torpes.
Recordar algo malo, es como llevar una carga para la mente.
El que come y no da, en el cielo lo verá.
El precio se olvida, la calidad permanece.
Cinco dedos son hermanos, no iguales.
Vida sin amor, años sin verano
Vieja verde caprichosa, ni fue buena madre ni buena esposa.
Hay quienes pasan por el bosque y no ven leña para el fuego.
Bien me quieres, bien te quiero; no me toques el dinero.
El hombre que consigue ver las cosas pequeñas tiene la mirada limpia.
Si no tiene solución, preocuparse no sirve de nada.
El hombre se tuerce; pero no se rompe.
Un momento es más valioso que miles de piezas de oro.
Tu mujer te pedirá disculpas cuando la luna se caiga.
Tu médico sea cristiano, y tu abogado pagano.
Disfruta solo los placeres del momento.
Arreboles al ocaso, a la mañana el cielo raso.
El hombre astuto, hasta de los males saca buen fruto.
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
El que fue monaguillo y después abad, sabe lo que hacen los mozos tras el altar.
Amanse su saña quien por si mismo se engaña.
Al que Cristo se la de, San Pedro se la bendiga.
Difama, que algo queda.
Mejore morir de estómago lleno que vivir con el vacío.
Vergüenza y virginidad, cuando se pierden, para la eternidad.
El infierno no sirve para quemar paja.
Es más fácil doblar el cuerpo que la voluntad.
Llámame tío, pero no cuentes con nada mío.
El sastre engaña al parroquiano, y bien vestido el parroquiano, a la mitad del género humano.
Una mentira puede matar mil verdades.
Faena que tu bolsillo llena, buena faena.
A quien has de acallar, has de halagar.
No sea una mujer tan bella como para matar ni tan fea como para asustar