Para el que no tiene capa, tan bueno es el Rey como el Papa.
Ni ojo en carta, ni mano en plata.
Mal haya el romero que dice mal de su bordón.
Un buen caballo viejo encerrado en el establo aún aspira a galopar mil li.
La nuera barre para que la suegra no ladre.
Al que muere en el barco, le reclama el charco.
Cuando la yegua no pasa y la mujer dice se casa, la yegua no pasa y la mujer se casa.
No hay quien escupa al cielo que a la cara no le caiga.
La mosca es pequeña, pero es bastante grande para hacer uno enfermo.
Si tienes mucho, da tus bienes; si tienes poco, da tu corazón.
Ciertos maridos existen porque ciertas mujeres no han querido quedarse solteras
Donde dije digo, digo Diego.
No enturbies aguas que hayas de beber.
Mal acabará quien pretenda adentrarse en el futuro, ignorando lo que sucedió en el pasado, porque entonces no vivirá el presente.
El buen tienpo y el mal tiempo están dentro de nosotros, no fuera.
Con remiendo del mismo paño echaras atrás el año.
Mis hijos criados, mis cuidados doblados.
Bromeando, bromeando, amargas verdades se van soltando.
El que pide y no da, siempre algo tendrá.
Cuando cae lluvia, agua anuncia.
Quien lleva toda su vida a su mujer sobre la espalda, cuando la deja en el suelo, ella dice: ¡Estoy fatigada!.
No hay que dejar escapar una oportunidad, que nunca va a presentares otra vez.
Casa mía, casa mía, por pequeña que tú seas me parece una abadía.
El cebo es el que engaña, que no el pescador ni la caña.
Nadie aprende por cabeza ajena.
Me lo dijo un pajarito ya casi para volar, todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar.
El que gasta antes de ahorrar pedirá limosna antes de lo que cree.
La puerta mejor cerrada es aquella que puede dejarse abierta.
El sentido de los muertos es el del final,? significando que las ceremonias fúnebres deben ser organizadas solemnemente
Quédate quieto y el mundo te tomara por filósofo.
El que busca halla, y a veces, lo que no pensaba.
Mire usted qué dicha, perder el asno y hallar la cincha.
El hijo muerto, y el apio al huerto.
Aunque se necesite la espada una sola vez en la vida, es necesario llevarla consigo siempre.
A quien viene por donde no debiera venir, no viene a lo que dice.
El que se traga un hueso, confianza tiene en su pescuezo.
De la naranja y la mujer, lo que ellas den.
La conciencia es cobarde y la culpa que no tiene fuerza para impedir rara vez es lo suficientemente justa como para acusar
Quien no comprende una mirada, tampoco comprendera una larga explicacion.
El sueño y la muerte hermanos parecen.
Nunca se olvidan las lecciones aprendidas en el dolor.
La envidia es en el ruin lo que en el hierro el orín.
Muchas candelitas hacen un Cirio.
Solo los necios y los tontos tiran piedras a su propio tejado.
Cada santo tiene su candela.
Al hombre le falta paciencia y a la mujer le sobra insistencia.
De casta le viene al galgo.
A la noche, arreboles, a la mañana habrá soles.
Habla directamente al corazón.
La madre no comió carne; el padre no bebió vino; y salió sietemesino.