Nadie experimenta en cabeza ajena.
A nadie le duele la cabeza cuando consuela a otro.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
Escarmentar en cabeza ajena, doctrina buena.
En sí toma buena doctrina el que en cabeza ajena se castiga.
Escarmentar en cabeza ajena es lección barata y buena.
El cuerdo en cabeza ajena escarmienta.
Nadie come gallina gorda de mano ajena.
Nadie puede ver ojos bonitos en cara ajena.
Más vale maña que fuerza.
Ese da más vueltas que un puerco suelto.
El que aprende con pelos abajo, aprende poco y con trabajo.