Dichoso el burro que en el camino le quitan la carga.
Lo que no nos une, nos mata.
Rey determinado no ha menester consejo.
La paciencia es el mejor escudo contra las afrentas.
La boca de un hombre mayor está sin dientes, pero nunca sin palabras de sabiduría.
Para no hacer de marrano, culo en tierra y plata en mano.
Perro viejo no aprende trucos nuevos.
Levántate con el cordero y acuéstate con la calandria, y vivirás vida larga.
Caro compro y barato vendo; si tú no me entiendes, yo me entiendo.
Hay gente bien, en la lata, y mucho guache con plata.
Nadie sabe lo que vale un duro, hasta que no lo pide con apuro.
Todo es todo, todo es nada, nada es todo, nada es nada.
Miren quién me llamó puta, sino otra más disoluta.
Al final, todo saldrá bien, y si no, es que no es el final.
Buena muerte es buena suerte.
Más tiran dos tetas que dos carretas.
El corazón sospechoso no tiene reposo.
La montaña es pesada, pero una mariposa levanta a un gato en el aire.
Como el gallo de tía Cleta: pelón, pero cantador.
Que dulce queda la mano al que da.
A la que tenga más de treinta no la pretendas.
A feria vayas que más valgas.
La verdad al censurado, siempre causa desagrado.
La muerte todas las cosas iguala.
El chisme agrada, pero el chismoso enfada.
Un duro y un vaso de buen vino son los mejores amigos, y en caso de mucho apuro, si no tienes el vaso, ten el duro.
Más vale gordo que dé risa que flaco que dé lástima.
Compañía del ahorcado: ir con él y dejarle colgado.
A gran prisa, gran vagar.
Donde no hay boticarios ni médicos, los hombres se mueren de viejos.
No hay empleo sin llevar un buen jamòn.
Hasta el mosquito tiene su corazoncito.
El mal escribano, le echa la culpa a la pluma.
A tu amigo pélale el higo y a tu enemigo el prisco.
Boca ancha, corazón estrecho.
El viejo quiere más vivir, para más ver y oír.
Al hambre de siete días, no hay pan duro.
Zapatero remendón, suela vieja y almidón.
Si te pica una salamanquesa, prepara el ataúd y la mesa.
A tu mesa ni a la ajena, no te sientes con la vejiga llena.
La espina saldrá por donde entró.
A fácil perdón, frecuente ladrón.
Más vale buen viento que fuerza de remos.
Necesidad disimulada es necesidad doblada.
De casas y de potros que lo hagan otros.
Jugar al abejón con alguien.
Poco dura la alegría en la casa del pobre.
Por más que oigas consejos no te haras más rápido viejo.
Haya marido, aunque sea de grano mijo.
Demasiada charla al lado del horno convierte las mil hojas en carbón