Guay del malo y de su día malo.
Huerto, mujer y molino, quiere uso continuo.
Por fiarse del perro, duerme el lobo en el pajar.
El pan con ojos, el queso sin ojos, y el vino que salte a los ojos.
Tu que no puedes, llévame a cuestas.
Donde no hay mujer, hay que buscarla, y donde la hay, matarla.
Más matan cenas que guerras.
La manda del bueno no es de perder.
Por el hilo sacaras el ovillo y por lo pasado lo no venido.
Al viejo pelele, todo le duele.
El árbol con demasiadas hojas no da siempre frutos sabrosos.
El que fía o promete, en deudas se mete.
De los enemigos los menos.
No tengan miedo que yo estoy temblando.
Un perro sabe donde se tira comida.
No sea una mujer tan bella como para matar ni tan fea como para asustar
Moneda ahorrada, moneda pagada.
De padres bocois hijos cubetas.
Amistad por interés hoy es y mañana no es.
El que nada debe nada teme.
Joven, guapa, con dinero y a mi puerta viene a llamar, ¡trampalantrán!.
De ausente a muerto, no va un dedo.
Quien habla con argumentos, no grita ni hace aspavientos.
Las malas nuevas siempre son ciertas.
Abad avariento, por un bodigo pierde ciento.
Para enseñar a los demás, primero has de hacer tú algo muy duro: has de enderezarte a ti mismo.
No tengo gato, ni perro, ni velas en ese entierro.
Lo que por agua viene por agua se va.
El día tiene ojos, la noche tiene oídos.
Perla brillante arrojada en la oscuridad.
Come bien, bebe mejor, mea claro, pee fuerte y cágate en la muerte.
Entre hermanos, si la prueba se gana o se pierde, da lo mismo.
Dame pan y dime tonto.
Septiembre, o seca las fuentes o se lleva los puentes.
El enano ve gigantes por todas partes.
No necesito niguas para ser tishudo.
Si el hombre se lanza a buscar el éxito en la ejecución de un momento, lo anula.
Detrás de un hombre capaz hay siempre otro hombre capaz.
Ni santo sin estampa, ni juego sin trampa.
El burro busca al otro burro para rascarse.
Jugar a dos barajas.
Más vale en paz un huevo que en guerra un gallinero.
Peor es la moza de casar que de criar.
Un amigo nuevo es como el vino nuevo: envejecerá y lo beberás con deleite
No valdees aguas desconocidas.
Da Dios alas a la hormiga, para morir más aína.
Al hombre aguado, mirarle de lado.
Nada es fácil para el falto de voluntad.
De mercader a ladrón, un escalón.
Todas las cosas tienen un fin, excepto las salchichas, que tienen dos.