Más vale copa en mano que bodega en retrato.
Más vale pedir perdón que pedir permiso.
No hay montaña sin niebla, de la misma forma que no hay hombre de mérito sin calumnias.
Al burro el palo y a la mujer el regalo.
Alábate, polla, que has puesto un huevo, y ese, huero.
Necesitado te veas.
La fórmula del éxito es muy simple: haz tu mejor esfuerzo y acaso le agrade a la gente.
Yerro es ir de caza sin perro.
Echa bien tus cuentas, para que después no te arrepientas.
Cada deuda, por pequeña que sea, es el anillo de un grillete.
El que bien tiene y mal escoge, por mal que le vaya que no se enoje.
Quien anda deprisa es el que tropieza.
No hay caminos para la paz, la paz es el camino.
Las grandes cargas están hechas de pequeños puñados.
Al gato goloso y a la moza ventanera, tápales la gatera.
Al que muere en el barco, le reclama el charco.
Debajo de mi capa, mate al Rey.
La abundancia hace infelices a los ricos.
No des consejo a quien no te lo pide.
Lo que comienza siendo una pequeña diferencia termina en una desigualdad descomunal.
Agua y sol, tiempo de caracol.
De un tigre solo se dibuja la piel, y no los huesos; de una persona solo se le conoce la cara, y no el corazón.
Un mal juicio conduce a malas decisiones.
Buena, joven, rica y bella, ¿dónde estella?.
A gato viejo, rata tierna.
Charlar y no hacer, cacarear la gallina y no poner.
Quien ama la guerra, no quiere la paz.
No te acompañes ni de amigo lisonjero ni de fraile callejero.
Los amigos se conocen en las ocasiones.
Ya no soy quien solía ser.
A quien en alabar lo bueno se queda corto, mírale el rostro.
Panojal que embarba, garojo que desgrana.
Mientras mis mentiras cuento, no me parece que miento.
La vida es una barca, dijo Calderón de la Mierda.
Madre no hay más que una.
Caballero en buen caballo; en ruin, ni bueno ni malo.
A mi prójimo quiero pero a mí el primero.
La suerte no se detiene, y es péndulo que va y viene.
Más vale un "por si acaso" que un "¡válgame Dios!".
El que no se muere joven, de viejo no se escapa.
Únicamente los peces muertos nadan con la corriente.
Donde pan comes migas quedan.
Jugador hasta perder los kiries de la letanía.
¿Quién dijo miedo?. Y huyó al sonar un pedo.
Menea la cola el can, no por ti sino por el pan.
Despistado como perro en cancha de bochas.
Llorando nacen todos, riendo ni uno solo.
Dar lo que se tiene, a ninguno le conviene; tomar de lo de otros, a mí y a todos.
A tu hijo dale oficio, que el ocio es padre del vicio.
A la mañana puro y a la tarde sin agua.