El barro se endurece al fuego, el oro se ablanda.
Más se mira al dador que a la dádiva.
De cuarenta para arriba, ni te cases, ni te embarques, ni te mojes la barriga.
Muy amigos, pero el borrico en la fermoso.
Quien hace malas, barrunta largas.
El Diablo no se harta de romper suelas.
Gaviota hacia tierra, marinero a la mierda.
A mal viento va esta parva.
Si no sabes sonreír, no pongas tienda. (Confucio).
Busca la respuesta en el mismo lugar de donde vino la pregunta
A veces el remedio es peor que la enfermedad.
Buenas noches y buenos días, y tú en tu casa y yo en la mía.
No hay mal que por bien no venga.
Palabra al aire fenece; pero escrita prevalece.
A cada cajón, su aldabón.
La envidia y las fiebres matan al que las padece.
Quien una vez fue ladrón, reincide si halla ocasión.
Cierre la boca que se le entra una mosca.
¿Para qué tanta librería quien tiene la sesera vacía?.
Cargado de hierro y cargado de miedo.
Más daña un mal enemigo que aprovecha un buen amigo.
Quien tiene muchos vicios, tiene muchos amos.
Con quien es cara de dos haces, ni guerras ni paces.
La mujer es gente en la letrina.
La lujuria nunca duerme.
Cuando no hay calor en el nido, lo busca afuera el marido.
Quien a viejo quiera llegar, a los viejos ha de honrar.
Fiar, en Dios y en otro no.
Quien siembra en Marzo, rellena el zarzo.
De puta vieja y de tabernero nuevo, guárdenos Dios.
Colgar los guayos.
Existe la falsificación debido a que existe algo que es real.
Agua estantía, renacuajos de día.
A cabo de cien años, marido, soy zarco o calvo.
Exagerar y mentir, por un mismo camino suelen ir.
Nunca trates de enseñar a un cerdo a cantar, perderás tu tiempo y fastidiarás al cerdo.
El que presta su caballo para garrochar, y a su mujer para bailar, nada tiene que reclamar.
Nunca digas a tu enemigo que tus pies han resbalado.
Quien compra ha de tener cien ojos; a quien vende le basta uno solo.
Las pestes y el matrimonio, son inventos del demonio.
Gobierna para que no hagamos cruzar al perverso, porque no obramos como él. Álzate, dale tu mano, déjale en los brazos del Dios, llena su vientre de tu pan a fin de que se sacie y avergüence.
Gozo que no se comunica, se achica.
Más vale poco pecar que mucho confesar.
Cada uno limpia la nieve delante de su casa sin preocuparse de la escarcha en el tejado ajeno.
No por ponerse a rezar, deja el cielo de tronar.
Cántaro vacío, con solo aire hace ruido.
Las botas del diablo no hacen ruido.
Cuando Marzo vuelve el rabo, no deja oveja sin pelleja ni pastor deszamarrado.
Malo si izan, y malo, si no izan.
La oración de los rectos en su gozo.