Incluso si conoces el camino, pregunta otra vez.
Bebe y ata la bota.
Malos reyes, muchas leyes.
El que hace lo que no debe, sucédele lo que no cree.
Lo mismo es hablarle a un muerto, que predicar a un desierto.
El que no tiene mujer, cada día la mata; más quien la tiene, bien la guarda.
Matar dos águilas con una sola flecha.
A la sierra, ni dueña ni cigüeña.
La ruana no hace al arriero, ni el vestido al caballero.
Yo para ser feliz quiero un camión.
El buscador es descubridor.
Ningún hombre vale más que otro si no hace más que otro
¿Quieres que en consejo hagan de ti cuenta?. Contradice tú a cualquiera.
Por San Andrés mata tu res, chica, grande o como es.
Dame rojura y te daré hermosura.
Que todo es ilusión menos la muerte.
Dando tiempo al tiempo el mozo llega a viejo.
A caballero nuevo, caballo viejo.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
Mucho vuelo el viento, pero más el pensamiento.
El tiempo es el mejor consejero
Estás entre la espada y la pared.
Hay que desconfiar siete veces del cálculo y setenta veces del calculador.
El idiota es como el ladrón de campanas, que se tapa el oído para robarlas.
Un invierno en casa, muy pronto se pasa.
El melón por la mañana, oro; por la tarde, plata; por la noche, mata.
El movimiento vence al frío, la inmovilidad vence al calor
Donde bien me va, allí mi patria está.
El que atiende a la corrección va camino a la vida; el que la rechaza se pierde.
Belleza sin bondad es como un vino picado
Ley puesta, trampa hecha.
Tu hablar te hace presente.
El que no chilla, no mama.
La religión cala siempre en los estratos pobres
Pasará, sea lo que sea.
Caceta y pesqueta, mala chaqueta.
Las cañas se vuelven lanzas.
La envidia es una mala consejera.
Ni se muere el padre ni cenamos.
Una onza de vanidad deteriora un quintal de mérito.
Del falso bien viene el auténtico mal
Quéjese de la muela aquel al que le duela.
Un buen día nunca se olvida.
El zorro viejo huele a trampa.
Quien dice lo que no siente, miente.
Fue puta la madre y basta; la hija saldrá a la casta.
El aprendizaje es un tesoro que seguirá a su dueño a todas partes.
Cuando la piedra ha salido de la mano, pertenece al diablo.
La lengua rompe huesos aunque ella no los tenga.
Cambiarás de mesón, pero no de ladrón.