El agua del pozo no fluye en el agua del río.
Una verdad a medias, es una mentira completa.
Del necio, a veces, buen consejo.
Juventud sin salud, más amarga que senectud.
Cuando la Candelaria plora, el invierno fora. Y si no plora, ni dentro ni fora.
Manden unos, manden otros, los tontos siempre nosotros.
Los hijos cierran los oídos a los consejos y abren los ojos a los ejemplos. Fernando Monzón.
Santa tú y santo yo, el diablo nos juntó.
Las palabras solo son buenas cuando van acompañadas de las obras.
Ninguna cosa hay tan dura que el tiempo no la madura.
Deja al maestro, aunque sea un burro.
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
El que lava la cabeza del asno, pierde el jabón, y el que predica en desierto pierde el sermón.
Llega lo inesperado y malogra todo lo pensado.
Remienda paño y pasarás año.
Irse con la capa al toro, no es para todos.
Los ojos se abalanzan, los pies se cansan, las manos no alcanzan.
Nadie perdona que le hagan un favor.
Acabó de matar a la gallina de los huevos de oro.
Los verdaderos amigos se reconocen en los momentos de necesidad
De la norteña y la tapatía, la primera tuya, la segunda mía.
Entre la cuna y la sepultura no hay cosa segura.
No todos lloramos el mismo día.
El dueño de la casa es el criado del huésped.
Para la hormiga el rocío es una inundación.
De quien se ausentó, hacemos cuenta de que se murió.
Ni cena sin vino, ni olla sin tocino.
A fortuna adversa no hay casa enhiesta.
El poder es el mayor enemigo de su dueño.
El sueño es alimento de los pobres.
Cuanto más primos, más adentro.
El corazón de una persona mala nunca es puro.
Mejor ser criado en buena casa que amo en mala.
El que a cuarenta no atina y a cincuenta no adivina, a setenta desatina.
Zamarra vieja, más calienta que una nueva.
Nadie está contento con su suerte.
Alas tenga yo para volar, que no me faltará palomar.
Negocios largos, nunca bien acabados.
De lo que pensé para mí, a nadie cuenta di.
El toro y el vergonzoso poco duran en el coso.
¡Qué buenas sois mis vecinas!, pero me faltan tres gallinas.
El secreto de la vida no es hacer lo que quieras, sino querer lo que haces.
Ni quito ni pongo rey.
Harina mala, mal pan amasa.
Al romero que se le seca el pan en el zurrón, no le tengas compasión.
A mi, mis timbres.
Ninguna situación es tan grave que no sea susceptible de empeorar.
Perdono al que me ha ofendido pero la ofensa no la olvido.
Más vale un palabra a tiempo, que cien a destiempo.
Salud, dinero y buen vino, e irme a la gloria de camino.