En arca abierta, el justo peca.
Borrón y cuenta nueva.
Nunca bailes en una barca pequeña.
No hay cosa más pesada que una deuda recordada.
El invierno es el infierno de los míseros
Coces de garañón, para la yegua cariños son.
Con dinero baila el perro, y con un poco más hasta el dueño.
Los hijos del oidor que murió están más muertos que el oidor.
De copiosas cenas están muchas sepulturas llenas; pero de no cenar, muchas más.
La que no anda precavida, al fin tiene su caída.
Fue por lana el avispado, pero volvió trasquilado.
Muerto está el ausente, y vivo el presente.
Quien duerme no coge liebre.
La libertad abstracta, como las demás abstracciones, no se puede encontrar
El paraíso está en el regazo de una madre.
En dinero o en querer, mejor que mañana ayer.
La lluvia viene después de los bosques.
El jabón es para el cuerpo lo que las lágrimas para el alma.
A quien duerme, duérmele la hacienda.
Nunca olvides tu casa.
Cuando el marido llega a la casa debe pegarle a su mujer, si él no sabe el motivo, seguramente ella si lo sabe.
El mal encantador con la mano ajena saca la culebra.
Después de que baile bien aunque sea fea.
Ir a cazar con hurón muerto es desconcierto.
Luna con cerco, lluvia y viento.
Entre la mujer y el gato, ni a cual irle de más ingrato.
Matar pulgas a balazos.
Si los tontos volaran, quince años nublado.
Un hombre ocioso es compañero de juegos del diablo.
Lo que no acaece en un año, acaece en un rato.
No hay bien que dure, ni mal que no se acabe.
Unas veces, joden las ranas a los peces y otras es al revés jode el pez.
Una cosa piensa el borracho, y otra el cantinero.
Quien compra cuando no puede, vende cuando no quiere.
Disfruta solo los placeres del momento.
Nadar, nadar, y a la orilla ahogar.
Los ojos lo curiosean, y el corazón lo desea.
El hombre necio, menosprecia a su madre.
Como es la mujer, así es la casa.
El arco iris brilla después de la tempestad.
Eres como San Nicolás, me lo quitas después que me lo das.
A cada paje, su ropaje.
La humanidad se divide en tres clases: los inamovibles, los móviles y los que se mueven.
Los amigos se eligen, pero no los hermanos.
El día que no me afeité, vino a mi casa quien no pensé.
Nada puede dar quien nada tiene.
Muchos se ufanan, pero pocos se afanan.
Justo es que pierda lo suyo, quien robar quiso lo tuyo.
A la muerte, no hay cosa fuerte.
Alfayate sin dedal, cose poco, y eso mal.