Una verdad a medias, es una mentira completa.
Llover sobre mojado, mil veces ha pasado.
Manden unos, manden otros, los tontos siempre nosotros.
Ninguna cosa hay tan dura que el tiempo no la madura.
Dolor de mujer muerta dura hasta la puerta.
Cuando la Candelaria plora, el invierno fora. Y si no plora, ni dentro ni fora.
Juventud sin salud, más amarga que senectud.
Del necio, a veces, buen consejo.
Santa tú y santo yo, el diablo nos juntó.
Llega lo inesperado y malogra todo lo pensado.
Deja al maestro, aunque sea un burro.
Irse con la capa al toro, no es para todos.
Los ojos se abalanzan, los pies se cansan, las manos no alcanzan.
El que lava la cabeza del asno, pierde el jabón, y el que predica en desierto pierde el sermón.
Las palabras solo son buenas cuando van acompañadas de las obras.
Remienda paño y pasarás año.
A fortuna adversa no hay casa enhiesta.
Nadie perdona que le hagan un favor.
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
De la norteña y la tapatía, la primera tuya, la segunda mía.
El dueño de la casa es el criado del huésped.
Entre la cuna y la sepultura no hay cosa segura.
Acabó de matar a la gallina de los huevos de oro.
No todos lloramos el mismo día.
El que a cuarenta no atina y a cincuenta no adivina, a setenta desatina.
El poder es el mayor enemigo de su dueño.
Los verdaderos amigos se reconocen en los momentos de necesidad
Ni cena sin vino, ni olla sin tocino.
El sueño es alimento de los pobres.
Mejor ser criado en buena casa que amo en mala.
Nadie está contento con su suerte.
Para la hormiga el rocío es una inundación.
De lo que pensé para mí, a nadie cuenta di.
De quien se ausentó, hacemos cuenta de que se murió.
Cuanto más primos, más adentro.
Ninguna situación es tan grave que no sea susceptible de empeorar.
Zamarra vieja, más calienta que una nueva.
El corazón de una persona mala nunca es puro.
Alas tenga yo para volar, que no me faltará palomar.
El secreto de la vida no es hacer lo que quieras, sino querer lo que haces.
El toro y el vergonzoso poco duran en el coso.
A las balas no hay que tenerles miedo; hay que tener miedo a la velocidad con la que vienen.
Ni quito ni pongo rey.
Negocios largos, nunca bien acabados.
En mente obtusa, la letra, ni a punta de palo penetra.
Harina mala, mal pan amasa.
Más vale un palabra a tiempo, que cien a destiempo.
Salud, dinero y buen vino, e irme a la gloria de camino.
La tonsura el padre se las deja a los hijos.
Perdono al que me ha ofendido pero la ofensa no la olvido.